martes, 23 de enero de 2018

Ha muerto Nicanor Parra, 103 años


El poeta chileno Nicanor Parra, Premio Cervantes, ha muerto. Como reacción frente a la solemnidad de Neruda, lanzó la "antipoesía", basada en la desacralización, la irreverencia, la ironía, el humor.

ÚLTIMO BRINDIS

Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar 
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó...,
como la juventud.

En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos

lunes, 22 de enero de 2018

Posverdad y posmentira

Entre las teorías de la relatividad, la física cuántica, los experimentos científicos que permiten manipular el espacio y el tiempo, sucede que la realidad se nos presenta cada vez más compleja y difícil de captar. Además, tenemos un exceso de información, una cascada que viene por cien canales distintos, algo que nos satura y avasalla. Resulta que, con tanta tecnología por medio, hemos perfeccionado el arte de mentir y a disimular. Basta con manejarse bien por las redes, si repites una mentira con insistencia y determinación, ese argumento llegará a convertirse en una verdad incuestionable y hasta la palabra posverdad ha entrado en el diccionario de la Real Academia. Los bulos se fabrican y difunden de modo urgente y quienes los reciben tampoco tienen tiempo para contrastarlos. Hay más manipulación informativa que nunca, se estima que los rusos están interviniendo en los procesos electorales, los referéndums y las campañas de opinión, en realidad tanto a Putin como a Donald Trump les viene bien la idea de debilitar a los competidores. Se supone que tanto a los rusos como a Trump les interesa que Europa esté desunida y cabreada, con un resurgir de los nacionalismos la amenaza de dificultar los procesos de la Unión es más que evidente. Por ejemplo: en la última campaña electoral, se llegó a decir que Hillary Clinton tenía inclinación al alcohol y padecía cáncer, por lo cual en caso de que ganase las elecciones habría problemas para el país, además al responsable de su campaña se le implicó en casos de pederastia.
También el presidente Macron fue objeto de falsas noticias sobre cuentas bancarias en paraísos fiscales, en Bahamas concretamente. Basta con generar rumores interesados y difundirlos con estrategia, para que el electorado reaccione de uno u otro modo, lo importante sería desmentir rápidamente los bulos. Pero los bulos se multiplican cuando vienen los momentos decisivos, algo parecido sucede con las encuestas electorales, que en muchos casos están destinadas a sembrar o promover expectativas falsas. Por supuesto que, una vez lograda la victoria, Trump afirmó que los rusos no habían movido un dedo por su causa, y que su triunfo fue limpio y salvador, él era el mesías prometido. No olvidemos tampoco que Trump señaló muchas veces que Obama era un musulmán nacido en el extranjero y que con el Brexit la economía británica iba a salir muy beneficiada. Obama tuvo que mostrar su partida de nacimiento en Hawaii, y la mitad de la sociedad británica lamentó la salida de Europa. El principal impulsor del Brexit, Boris Johnson, contrató un autobús en el que lucía este mensaje: El Reino Unido ahorraría 350 millones de libras a la semana tras abandonar la Unión Europea, cifra que se destinaría al servicio de salud. Una mentira atrayente, que no incluía el reembolso que la UE devuelve al Reino Unido. En Cataluña el “España nos roba” ha tenido un éxito similar, aunque los números señalan que la comunidad de Madrid contribuye más que Cataluña; en la desinformación catalana tras el 1 de octubre se utilizaron fotos de heridos de otras manifestaciones.
El escándalo cotidiano que genera Trump ya no nos hace gracia, porque tiene la desfachatez de insultar a países y a cuanto inmigrante se le ponga enfrente. Un cronista  escribió que el mundo del presidente es un mundo paralelo, en el que la verdad toma varias formas y ninguna basada en la realidad. Y este modo de actuar ha tenido éxito porque constituimos una sociedad funcionalmente analfabeta, enganchada a la rapidez, a la lectura de tuits urgentes y efímeros, mensajes cortos, publicidad engañosa, propaganda comercial y propaganda política a la vez.
Pensábamos que con las redes estábamos mejor informados, y éramos más libres, disfrutábamos la inmediatez y presuponíamos la fiabilidad. Y ahora resulta que somos víctimas de un ovillo de enredos, laberínticas maniobras que nos aíslan. El Parlamento Europeo está dándole vueltas al asunto, pero, con tantas sensibilidades contrapuestas, es difícil ser operativo. Del mismo modo, en plena batalla es complicado discernir las estrategias de la mentira y las estrategias de la verdad. Por algo el presidente francés ha lanzado ataques contra Russia Today y Sputnik calificándolos como órganos de propaganda e influencia, pues quienes jalearon la información sobre la supuesta cuenta en las Bahamas eran seguidores de estos dos medios rusos.
Las ciencias adelantan que es una barbaridad, y tenemos al ínclito Puigdemont pretendiendo gobernar Cataluña desde Bruselas por la vía telemática, el turista distinguido quiere construir su República en la nube aunque solo lo vayan a reconocer países virtuales como Turquestán, las Islas Coco y Karakalpia. El ministerio de Defensa estima que Rusia está aprovechando el independentismo catalán para desestabilizar. Como todo es virtual, también existe ahora un país llamado Tabarnia con su banderita pero todavía sin himno. Y también la moneda llamada bitcoin aprovecha el despiste para lanzarse al ruedo. La tecnología ha avanzado tanto que en cualquier instante, cualquier cosa puede ser manipulada hasta el límite. Por supuesto que las imágenes se pueden falsear, y se falsean, y algunos medios de comunicación utilizan procedimientos sensacionalistas para atrapar a los lectores incautos. Lo importante, entonces, sería conseguir el máximo de “me gusta”, el éxito inmediato, aunque sea a costa de la credibilidad que se les suponía. La gente desconfía de todo, pero puede creer cualquier burrada que se le ofrezca bien servida.
Rumores persistentes y desmentidos subsiguientes, esta parece ser la cuestión que nos maneja. La gente ya no se cree nada, pero paralelamente es capaz de tragarse cualquier tontería. El planeta está siendo gobernado de un modo que parece el mal sueño de una noche de verano. El lanzar rumores en plena campaña puede hacer que los pronósticos vayan hacia un lado o hacia el contrario. Las falsas noticias se esparcen como un virus, a una velocidad descomunal. Las democracias occidentales se ven a sí mismas como engranajes vulnerables, expuestos a maniobras maliciosas, a sobreentendidos, a leyendas urbanas.

miércoles, 17 de enero de 2018

Murió el pintor José Luis Vega

Hoy, 17 de enero, ha muerto, a los 80 años el pintor José Luis Vega, a quien conocimos en Caracas en 1972 y que fue de vocación trotamundos. Vivió en Barcelona, Madrid, América Latina, Cantabria, Agaete y la ciudad de Las Palmas. Profesor de Dibujo por la Escuela Superior Sant Jordi de Barcelona, su primera individual fue en 1962, Museo Canario. El ex rector lagunero profesor Hernández Perera elogió su obra, esgrafiados, líneas paralelas que conforman una imagen. El velatorio, en el Tanatorio San Miguel, hab. 102, donde mañana jueves será incinerado a las 14.30. (Foto de www.infonortedigital.com)

La juventud no lee

La juventud no lee. Y el mayor problema no es que no lea, es que aquella que no lee, está perdida y se la da por perdida. Aquella otra que lee, no entiende y lee sin ton ni son haciendo apreciaciones a veces innecesarias o incluso lee por suerte. (...) Con leer por suerte me refiero a que, aquel chico o chica joven que vemos en el vagón del metro, por llevar un libro en la mano y no un iPhone, es el rarito de turno. Y con leer por suerte me refiero a que hoy en día no existe algún tipo de aliciente que invite a leer o a tocar un tipo de hoja de papel que incite a la cultura. La culpa de todo ello no es de las tecnologías, por cierto. (...) La razón fundamental por la que no se lee es otra: la mala literatura que se escribe hoy en día. Hay mucha de calidad, sí, pero no se descubre o es inalcanzable por el motivo que sea. Los clásicos siguen donde están, lo sé, pero llegar a ellos es un camino desconocido y, muchas veces, obligado en los centros de estudios, lo que les convierte en algo distinto. Lo obligado siempre funciona regular. (María Sanz, en El Correo de Andalucía, 17 de enero 2018)

Sanmao, recordada en La Palma

En La Fajana, Barlovento, isla de La Palma, recuerdan a Sanmao, la escritora china que vivió en el Sáhara, Telde y la propia isla de La Palma (1943-1991). Este Mirador Literario fue impulsado por María Victoria Hernández, en su época de consejera de Cultura del Cabildo. Solo vivió 48 años pero fue suficiente para que dejara noticia de su gran calidad literaria, particularmente en sus Diarios del Sáhara y en su Diario de las Canarias, una literatura vital y emocionada. ¿Por qué allí este Mirador? Porque en la zona murió su marido, José María Quero, mientras buceaba. Ella nunca superó esa desgracia.

martes, 16 de enero de 2018

lunes, 15 de enero de 2018

A vueltas con la Patria



Hay grandes palabras, y Patria es una de ellas. La Patria designa la tierra paterna, el lugar natal o de acogida al que una persona se siente ligado por vínculos poderosos. Patria: cuántos desastres se han cometido y todavía se cometen en tu nombre. Recordemos aquel lema de Todo por la Patria, que figuraba o todavía figura en los cuarteles de la Guardia Civil. De esta palabra viene el patriotismo, que en su justa medida es un sentimiento necesario. Lo que sucede es que a veces el concepto Patria ha tenido un uso propagandístico y exaltado que ha propiciado innumerables desastres. Es admirable como los vascos luchan por su patria, me dijo en su día Antonio Cubillo, el fundador de aquel movimiento independentista canario que nos queda tan lejos en la memoria, el MPAIAC. Sí, el deseo de la Patria cimentado en tanta sangre, pensé. ¿Cómo puede justificarse una Patria construida sobre asesinatos, secuestros y chantajes?

Si la banda ETA mató a casi 850 personas, mayoritariamente guardias civiles pero también policías nacionales, ertzainas, empresarios, políticos, jueces y hasta periodistas, y el conflicto de Irlanda del Norte originó más de 3.500 muertos; con estos datos nos hallamos ante dos expresiones del odio y la intolerancia que por fortuna la historia ha dejado atrás. Pero tenemos otro ejemplo que superó a estos dos: las guerras civiles con masiva limpieza étnica, los genocidios contra víctimas musulmanas, serbias y croatas, los exterminios basados en las diferencias religiosas, étnicas y culturales que agitaron líderes de una y otra orilla, los desaparecidos, las violaciones, los fusilamientos en masa, las fosas comunes y los campos de concentración tras la caída de la antigua Yugoslavia. Un horror que el continente creía haber dejado atrás pero que tan solo en el conflicto de Bosnia-Herzegovina (1992-1995) produjo más de cien mil víctimas, y los peores crímenes desde la II Guerra Mundial. Los horrores del nacionalismo, con la excusa de la patria. Y al final, el único camino viable: la lenta reconciliación, la necesaria cura de las heridas todavía frescas, la construcción de un futuro en paz.

En la vieja Europa ha habido territorios que hasta hace poco se desangraban y sobre los cuales la literatura y el cine nos han dado testimonios de gran valor acerca de la violencia excluyente, las víctimas que cayeron y los procesos de pacificación que al cabo de los años han logrado poner las cosas en su sitio. La novela Patria, de Fernando Aramburu, es un magnífico ejemplo, un documento excepcional de nuestra historia que nos sitúa ante el drama cotidiano de las familias, la amenaza y el terror de los hechos consumados. En un pequeño pueblo de la provincia de Guipúzcoa unos vigilan a otros, unos siembran el miedo y la sospecha sobre otros. Si bien me aburrió la novela 4321 de Paul Auster, por repetitiva y farragosa, he de reconocer que el texto de Fernando Aramburu entra fácilmente al lector porque tiene una prosa directa, casi testimonial, compilada en capítulos cortos que registran la acción en todas direcciones: las víctimas, los verdugos, los héroes, los antihéroes. Parece como si estuviéramos leyendo un gran informe notarial, con múltiples registros. En su momento se dijo que este libro ha sido capaz de retratar las dos caras de la sociedad vasca, una ficción que –como decíamos– más bien semeja un documento, un gran reportaje sobre personas y situaciones, una radiografía que reparte el dolor humano cuando las ideas se inclinan hacia el fanatismo. Mario Vargas Llosa señaló que hacía tiempo que no leía un libro tan persuasivo y conmovedor, tan inteligentemente concebido. Hubo quienes expresaron que la novela es un fenómeno editorial, político y literario, un relato dotado de un verismo escalofriante. Cierto que también hubo críticas menos favorables, incluida la alcaldesa de Madrid, la señora Carmena, a quien no le gustó en absoluto. Quienes han sido menos elogiosos con el texto consideran que en él los personajes no son creíbles porque están construidos con excesivos estereotipos, los buenos a un lado, los malos al otro.

En un mundo cada vez más global en el que tienden a borrarse las fronteras y las ideologías se atenúan porque se impone el pragmatismo ¿qué sentido tiene exaltar todavía la idea de la Patria? Los sentimientos exagerados de pertenencia y arraigo en un lugar son responsables de xenofobia, racismo, guerras mundiales, guerras regionales, hasta las guerras tribales tan frecuentes en África. En Cataluña se celebraron unas elecciones que no aclararon el panorama, existen dos bloques antagónicos y además cuenta la perversidad de una ley electoral que otorga desigual importancia al voto según donde el voto se produzca, un hecho que padecemos en este archipiélago. Para la caterva nacionalista es mucho más fácil controlar los territorios despoblados y subvencionados que aquellos donde realmente se genera la economía. De ahí que haya surgido el fenómeno, simpático para algunos, de Tabarnia, ese eje urbano entre Barcelona y Tarragona, de mayor renta y de mayor productividad, que rechaza la aventura independentista. El propio Artur Mas ha señalado que tras las últimas elecciones la fórmula secesionista no obtuvo una mayoría suficiente para imponerse como pretende el exiliado Puigdemont con su declaración unilateral de independencia, ya que JxCat, ERC y la CUP no llegaron al 50 por ciento de los votos, sino al 47,5 por ciento. Tal vez la percepción del desafío separatista haya perdido algo de fuelle, y además parece que se han abierto nuevas visiones sobre algunas pretensiones identitarias. Los tópicos se vienen abajo cuando se constata que la realidad no es unívoca sino que es contradictoria, es plural, no admite visiones simplistas y, en un mundo tan vertiginoso, está en constante cambio. A fin de cuentas, todo esto del sentimiento identitario, la patria y la nación tiene múltiples lecturas, los conceptos antiguos caen hechos trizas en el mundo actual.
Euskadi parece pacificada, o al menos marcha en el camino hacia la pacificación. Lo de Cataluña va a exigir mucho tiempo extra; pero si el panorama ha cambiado allí donde el terror, el impuesto revolucionario y el asesinato florecieron, ojalá llegue el día en que ser catalán no sea asimilado a una idea de intransigencia, exclusión social y aventurerismo. Y ojalá que haya menos corruptos envueltos en la bandera del patriotismo. Ojalá llegue el momento en que una mentira repetida mil veces siga siendo una mentira, no la construcción de una verdad.

domingo, 14 de enero de 2018

Caravaggio: entre la santidad y la carnalidad

Personaje fascinante por su vida aventurera, homosexual reprimido, maestro del claroscuro. Este pintor barroco (1571-1610) tuvo una vida corta, solo 39 años, pero sus obras han quedado como piezas maestras para la posteridad. Arte religioso y arte mundano, que entró en los museos de todo el mundo. Predecesor de Rembrandt, escogía a sus modelos entre gente del pueblo llano: prostitutas, chicos de la calle (se comenta que alguno pudo ser su amante), mendigos. Encajó con el espíritu de la Contrarreforma, y sus pinturas religiosas fueron ensalzadas hasta el límite. Estos cuadros son "Amor triunfante" y "La crucifixión de San Pedro"

viernes, 12 de enero de 2018

50 años de "2001, una odisea del espacio"

Este año se cumplen 50 del estreno de la grandiosa 2001, una odisea del espacio, de Stanley Kubrick, obra que va más allá de la mera ciencia ficción, ya que plantea numerosos interrogantes sobre la evolución humana. En esta imagen recordamos el instante en que el primate descubre un arma capaz de matar. La cinta narra los periodos de la historia de la humanidad, del pasado y del futuro. Unos primates descubren un monolito que parece un icono de la nueva inteligencia, los conduce a un estadio más elevado. Millones de años más tarde, otro monolito en la Luna despierta el interés mundial. Y durante una misión de la NASA el ordenador HAL 9000 (HAL equivaldría a IBM) se encarga de controlar los sistemas de una nave espacial tripulada, y trata de rebelarse.

domingo, 7 de enero de 2018

El caminante (cuento)

A Arnoldo Santos, botánico

Como si retornara a los orígenes, la mejor terapia era volver al pueblo y echarse al monte. Por ser emotivo y sensible había pasado unos días difíciles, broncas y disgustos en el trabajo y en su casa, las malas rachas. Pero aquel sábado despertó contento pues iba a disfrutar un amanecer que desperezaba los caseríos, diseminados tras los barrancos como si fueran nacimientos. Sale de la casa familiar, el aroma materno, dejando atrás tuneras e higueras cuyos frutos tantas veces puso al sol en el tendal. No le gustan las nuevas arquitecturas que agreden el entorno, las viviendas que desdibujan la iglesia donde lo bautizaron. Cruza escobones, bejeques, cerrajas y gacias; en las lomadas sobreviven mansiones que levantaron tratantes de esclavos y casas sencillas en sus adornos, en sintonía con la orientación, la luz, el aprovechamiento del agua y el viento. Muchas tapiadas porque los viejitos ya murieron y huertas vacías, donde ya nunca se convoca una gallofa.
¿Qué estará haciendo Isabel esta mañana? ¿Dónde habrá pasado la noche? Intentó poner la mente en blanco, fijarse tan solo en las vueltas del camino porque siempre surgía una sorpresa en forma de arbusto, un ave que no recordaba, una perspectiva renovada por la neblina, la llovizna y el sol. En las alturas el aire se vuelve transparente, era una gozada la fragancia de las matas que conocía muy bien. Como si quisiera huir de los deberes cotidianos –los problemas con su mujer, el hijo que no llegaba, las circunstancias del trabajo, las rivalidades con los compañeros, las ofuscaciones con los jefes– busca un entorno más puro, se olvida de los conflictos y escucha los mirlos, los canarios de monte, los capirotes. Atraviesa las viñas y las bodegas, las cuevas y allá enfrente los roques colonizados por el pinar que guardan endemismos vegetales.
En la carretera vio las casas de los peones camineros y luego el fayal-brezal de su niñez, los densos castaños y los pastizales, el ganado en relvas y los perros aullando ante la primera claridad del día. Pasaron cuervos, algún cernícalo y algún gavilán, y por los repechos de granzón contempló huellas de los antepasados, signos dibujados en las lajas. Había cráteres vencidos y arenales, también la toba roja del volcán, y, al fondo, la parte más antigua de la isla con sus laderas excavadas a lo largo de dos millones de años en honduras que guardaban tesoros de la botánica descubiertos por caminantes osados como él: Webb y Berthelot, Burchard, Bolle, Elías Santos-Abreu, Sventenius... Plantas y animales únicos, el paisaje vegetal modelado por los vientos alisios; cresterías bravas, sobre la laurisilva pinos ennegrecidos por los incendios, que, sin embargo, han podido rebrotar.
Ya está despejando los malos pensamientos y consigue mitigar las tensiones, por desgracia lleva meses utilizando pastillas para dormir, aunque espera que la situación mejore. Sueña el peregrinaje de sus abuelos cuando caminaban durante días a través de aljibes y abrevaderos, los helechos gigantes de los cabocos, las palomas rabiches y los pinzones azules, los cercados del tabaco y los molinos de agua, los caminos reales donde los aparecidos asustaban al vecindario la noche en que morían allá en Cabaiguán. Los senderos eran el trasiego de los arrieros y la vida es una caminata que hay que hacer disfrutando cada uno de los recodos. No le es difícil reconstruir mentalmente algunos escenarios e imaginarse a James Cunningham, naturalista-médico inglés, remontando en 1697 el barranco de Las Nieves para recolectar la extraña flora que se le mostraba en la escala de su viaje de Inglaterra a China.
Tras las casas de Mirca respira a plenitud, ya está viendo más claro en su interior: la yerba fresca oxigena su sangre, la neblina asciende a ráfagas y en los claros observa viñátigos y acebiños, barbusanos y mocanes, la mojada hojarasca. La savia de los frutales se prepara para el verano y el paisaje cambia según se mueve la bruma y crece el aliento de humedad, por momentos la llovizna le ilumina el rostro. Por desgracia hay vallados, talas y excavaciones, mordidas al paraíso.
Los amagantes, que ya han perdido sus pétalos rosados, van siendo cada vez más abundantes junto a codesos de penetrante aroma o los humildes corazoncillos donde liban las abejas, los tajinastes todavía sin florecer, algún bicácaro aislado. Entre las nubes hay abismos profundos como el miedo, que sirven de marco a la Cumbre Nueva.
¿Se había equivocado en su matrimonio? Muchas de las parejas que conocía se estaban divorciando, era una epidemia para la cual no había aparente remedio. Parejas que convivían años en perfecta armonía se estropean sin que haya un motivo aparente. ¿Casarse lo agrava todo? Conocía varias parejas que convivían bien pero que entraban en litigios cuando había papeles por medio.  Pero olvídalo, camina. Continúa desde las planicies próximas a los Andenes dejándose llevar por un salvaje instinto, casi caprino, de buscar los pasos más difíciles, las pocetas de agua que dejó el aguacero, los lugares ocultos al andante temeroso, incapaz de abandonar el sendero para adentrarse en espacios mágicos. Él sí es atrevido: al dejar la vereda, barrancos imponentes surgen bajo el angosto y rectilíneo dique. Se despeja el día y, luchando contra el vértigo, colgados en el vacío surgen los abuelos de las cumbres: alguna sabina misteriosa, unos pocos cedros con ramas muertas tras haber escapado al hacha o a la voracidad de los muflones. 
Reconoce una fuente escondida y las moradas de los pastores, la lenta filtración del agua desde la piedra de volcán, algún refugio de los cabreros permanece junto a rosales silvestres y troncos repletos de hongos. ¿Ella ya estará hablando con algún abogado? Menos mal que, por ahora, no tienen hijos.
Subiendo y bajando andenes ve pinos descomunales, árboles sagrados con sus barbas de líquenes verdosos, luego una formación de gramíneas en su esplendor. Agotado, tras ocho horas de ascensos y descensos aun no ha salido del laberinto, pero el tiempo de luz se le acaba mientras los últimos rayos del sol le invitan a adentrarse en la oscuridad bajo la mirada de Sirio, Las Pléyades, Orión y al sur el enigmático Escorpión. Vuelve a preocuparse por las cosas de ella: tendrán que hablar largo y tendido, han de poner todas las cartas sobre la mesa. El secreto está en trazarse pequeñas metas asumibles, cuando estalle una crisis siempre habrá un avión o un barco para regresar a la casa familiar y emprender la travesía de las cumbres, desandar los caminos de los bisabuelos cuando la isla había que cruzarla paso a paso, sin desmayo atravesaban la calima, las nevadas y los hielos del invierno.    
(De Cuentos traviesos, Mercurio, 2017)

sábado, 6 de enero de 2018

¡Libertad de expresión, ya! ¡Basta de censura, ya!


Eduardo Sanguinetti (Mar del Plata, Argentina)

Desde mi rol de intelectual de este tiempo, con una trayectoria impoluta, sin militar, en partido o movimiento político alguno, meditando con huellas, me manifiesto en libertad y verdad, a favor de la tan mentada ‘Libertad de Expresión’ ( un Derecho Humano), tan vilipendiada y en vias de extinción, en este tercer milenio, tan difuso en sus fines, para miles de millones de seres, que están pagando su orfandad, en este mundo, invisibles, ni perceptibles ni imperceptibles, simple y trágicamente un recuerdo escindido. Ya conocemos las dificultades que que tenemos los que intentamos comunicar excitaciones e inquietudes que devengan en un cambio de paradigma, desde un ambiente ‘totalmente en movimiento’ a otro el que instaló el sistema ”totalmente cerrado’…sabemos basta mostrar un mínimo de entusiasmo o participación frente a un país “que lo está poniendo todo en discusión”, para que nos caigan encima las reacciones de la iracunda pereza, las ironías de la periferia que se toma por centro, los escarnios del escepticismo “que la sabe lunga”…con la “falsa modestia”: con problemas sociales espectaculares de indigencia, pobreza y discriminación, los diversos sectores de cada espacio de poder están pareciera definitivamente arreglados, sumergidos a voluntad perversa y pervertida en una fase de indefinido, satisfecho estancamiento. Como hombre que gozo de mi libertad, dueño de mí mismo aún, elevado más allá de la cotidianeidad y del pasajero sentimiento de cosa archivada, me sirvo de la justiciera arma de la idea, reivindico la libertad de expresión (un derecho humano), denunciando el permanente atropello a los derechos humanos, a la farsa montada en desfavor de los diferentes…denuncio la eliminación de las voces de miles de seres trascendentes, que no tienen ya espacio en el acontecer cultural, social y político de este tiempo, quienes en verdad y autodeterminación abogan por la paz y la armonía, que no son negociables, que no se suman a marchas convocadas por gobernantes disfuncionales, que mandan y manipulan en este mundo; en fin, contribuyendo a fomentar la vida en libertad, transformando la información en conocimiento, en visible contraste con los medios corporativistas, que transforman los hechos en información banal, falaz y simulada. Un delito de lesa humanidad que deviene en discriminar a comunidades enteras, eliminando la libertad de expresión, hoy ausente, en las naciones de este mundo donde intentamos existir.

miércoles, 3 de enero de 2018

Pollock y los laberintos

¿Por qué este pintor norteamericano se zambulló en los laberintos y a pesar del aparente hermetismo de su obra, y más allá de su adicción al alcohol y otras neuras, consiguió la inmortalidad? Ya en 1951 tenía las ideas claras: "El artista moderno vive en una época mecánica y tenemos medios mecánicos para representar los objetos de la naturaleza: el filme, la foto. El artista moderno trabaja para expresar un mundo interior; en otros términos, expresa la energía, el movimiento y otras fuerzas interiores."

martes, 2 de enero de 2018

Indianos (cuento cubano)

                                                                        
 A Isabel Perdigón, quien me contó esta historia
 
Hace mucho tiempo, en un pueblo del norte una chica se colocó en casa de unos señores con muchas propiedades, que al poco fallecieron. Tobías, el hijo mayor, heredó todos los bienes y se instituyó en el cabeza de la familia.

Sin poder evitar las acometidas del primogénito, Veneranda, la sirvienta, se quedaba embarazada cada año. Cuando llegaba el momento, se trasladaba a la ciudad para dar a luz y entregar al recién nacido a las monjitas. Así sucedió hasta once veces seguidas, pero al llegar al duodécimo parto tomó una determinación heroica. Con sus ahorros y el recién nacido en sus brazos aprovechó la salida de un velero desde Santa Cruz de La Palma para La Habana, y allá marchó.

Al cabo del tiempo, Tobías quiso cambiar de estado y se propuso recibir ante el altar el santo sacramento del matrimonio. Para ello eligió a María Eugenia de los Ángeles, una joven de las mejores familias con cuyo enlace sus tierras y sus bienes se multiplicarían por ciento. El banquete fue de los que hacen época, un convite general con arcos triunfales, carne de cochino y papas nuevas, vino y licores, reparto de grano para la molienda, cuadros plásticos y loas en la plaza. Mas, para su desconsuelo, su esposa nunca pudo darle el heredero que tanto requería, con lo cual su herencia fue motivo de grandes e interminables litigios. Es el destino, decían las comadres.

Muchas décadas después, uno de los nietos de Veneranda viajó a Cuba para conocer a los descendientes que su madre había esparcido en la Perla del Caribe. Allí, de Pinar del Río a Santa Clara, comprobaron que la sangre es un vínculo tan poderoso que salta por encima del océano, destrona la soledad, crea un lazo fraternal por encima de las miserias de este mundo.

El destino a veces es justiciero.         

lunes, 11 de diciembre de 2017

"Cuentos gozosos" y "Cuentos traviesos", en La Palma

Este jueves 14, a las 8 de la tarde, en el espacio La Real 21 de Los Llanos de Aridane serán presentados los libros Cuentos gozosos y Cuentos traviesos, de Rosario Valcárcel y Luis León Barreto, respectivamente, editados en un libro conjunto por Mercurio. Habrá intervenciones musicales de Carlos Catana y la pianista Margarita Galván
El martes 19 a la misma hora, será la presentación en La Cosmológica de la capital palmera, con la actuación musical de José Carlos Rodríguez.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Una Navidad más consumista y con menos religión



Si Las Palmas de Gran Canaria es la patria del consumo, a juzgar por el hecho de que proporcionalmente a su población tenemos más centros comerciales que en el resto de España, desde el Día de Acción de Gracias se nos ha metido por los ojos todo lo visualmente apetecible de la Navidad. La fiebre se adelanta. Si Canarias no es la región con mayor renta, si hay capitales con mayor recepción de turismo ¿cómo se explica la invasión de grandes superficies sobre todo en la capital grancanaria, y en menor medida en Santa Cruz de Tenerife, La Laguna y Telde? Toda suerte de árboles de plástico adornados con sus luces y reclamos, ofertas sospechosas en el Viernes Negro, verdaderos torrentes humanos que van hacia el espacio recién abierto, ese del que todo el mundo habla sin parar. Un marasmo de coches y de gente, atraídos por los escaparates, los últimos hallazgos de la imagen en movimiento, los reclamos de las grandes pantallas para que la gente no pare de hacerse fotos, las enormes explanadas sin árboles ni cajeros automáticos por aquello de las prisas por inaugurar. En un rincón casi escondido hay ¡oh, milagro! una tiendecita que ofrece libros y periódicos, cuando compré Patria, de Fernando Aramburu, me regalaron un bolígrafo. Tuve que felicitar al propietario del establecimiento, porque en otros centros comerciales ni siquiera puedes comprar un periódico ni mucho menos un libro. A veces me considero un alienígena fuera de los tiempos que corren.
La colonización cultural nos somete a una globalización de los hábitos y de las conductas. Cierto que en nuestra tierra todavía algunos centros nos dejan ver el clásico nacimiento con sus camellos, sus Reyes Magos, sus pastores con las ovejitas, su río, sus figuras en movimiento y el portal con el recién nacido, pero esta tendencia va a menos. ¿Quién se acuerda de lo que significa el Adviento de los católicos y el nacimiento de Jesús? No se sabe en qué mes nació Jesús y la Navidad fue establecida el 25 de enero por el emperador Constantino, porque en tal fecha se celebraba la fiesta pagana del Sol Invicto. Estas preocupaciones parecen fuera de lugar en un mundo cada vez más laico y que cada vez persigue con mayor vehemencia la satisfacción individual. La valoración religiosa que antes tenían estas fechas casi ha desaparecido en el cajón de los trastos inútiles. Al abrigo de la presunta recuperación de la economía, vuelve el frenesí de las compras, de picotear aquí y allá. Lo cierto es que estas fiestas tan tradicionales deberían ser de unión familiar, de espíritu fraternal, de paz, reposo y renovación. Pero en las cenas navideñas suele haber brotes de conflicto, de ajustes de cuentas, de acumulación de agravios de los que te acuerdas cuando ya tienes unas copas encima. El alcohol suelta la lengua y después de una buena comida y una abundante bebida, la gente se desinhibe y dice cosas que debería callar, porque a fin de cuentas todos los humanos cometemos errores, damos pie a agravios. Dicen los que saben de estas cosas que en Navidad y en las vacaciones de verano es cuando más conflictos matrimoniales se desencadenan, debe ser porque son espacios en los que los cónyuges –que apenas se ven por el ritmo de trabajo y la exigencia de la vida actual– han de verse y convivir mucho; entonces, no lo soportan.
Como siempre, en cuanto pasen estas fechas las guerras y el hambre en África van a continuar igual que siempre, pero en estos días conviene olvidar esos desastres. Tenemos que mirar con valentía y decisión el futuro, lo “nuevo”. Y hasta podemos soñar y, sobre todo, contribuir en la lucha por un mundo más bello y justo, en el que mujeres y hombres puedan vivir en paz, aprender a compartir progreso y trabajo en libertad. No podemos resignarnos a añorar tiempos pasados, que nada o muy poco nos pueden aportar. Tenemos que mirar con valentía y decisión el futuro, lo nuevo. Claro que, hoy más que nunca, en cada lugar la Navidad adquiere unas connotaciones particulares. Así en Barcelona los independentistas, con la señora Ana Colau de discreta maestra de ceremonias, han impuesto que el alumbrado de las calles sea mayoritariamente en color amarillo, como acto de protesta frente a la prisión de los líderes del interminable “procés”. En Madrid la alcaldesa Manuela Carmena  anunció el nuevo espíritu que estas fiestas conllevan en la capital: «La Navidad es una fiesta, todos sabemos de origen religioso, pero que a su vez es también una fiesta de humanidad, de solidaridad. Por eso, desde el Ayuntamiento de Madrid queremos hacer lo posible para que todo el mundo que esté en esta ciudad, sea de donde sea, pertenezca a donde pertenezca, pueda disfrutar de su fiesta.” 
Lo que está claro es que este tiempo se ha ido convirtiendo casi exclusivamente en un periodo de compras, días de euforia con estrés festivo y buenos deseos que lamentablemente caducan a poco de comenzar el mes de enero, la vuelta a la normalidad. De ser un tiempo de reflexión y elevación, estos días son del comercio navideño, fin de año y Reyes. Cultivamos con frenesí el regalo generalmente vistoso para impresionar pero que en realidad resulta poco práctico. Y al fondo los villancicos anglosajones que celebran la llegada de Santa Claus a la ciudad, el rojo y el blanco tomados de la publicidad de la bebida refrescante, los colorines de la iluminación de las calles, los paisajes nevados.  
Tampoco los belenes gozan de la presencia que merecerían. Esta tradición que llegó de Italia y se hizo tan española y casi universal viene sufriendo rebajas año tras año por parte de aquellos que pretenden celebrar estas fechas  -y desde luego aprovechar sus festivos- sin que apenas quede rastro del significado que tenía para las generaciones anteriores todo aquello de la Misa del Gallo, los villancicos en la iglesia, el frío y la lluvia del invierno. Y dentro de nada entraremos en 2018, que viene a suponer un libro en blanco, con sus promesas e ilusiones. La crisis económica va ocultándose poco a poco, aunque la pérdida de derechos ha sido lamentable. La vida, el don más hermoso que tenemos, no se nos agota en los objetos que podemos acumular. Los humanos valemos por lo que somos, y no por lo que tenemos. Así debería ser. De cualquier modo, alegría y felicidades para ustedes, lectores.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Un año de libros: María Remedios González y Carlos Bonino


Si en Canarias cada año se publican más de mil libros nuevos, en noviembre se produjo la gran explosión de presentaciones literarias. Hasta cuatro actos a la misma hora fueron convocados en las principales ciudades, sobre todo en los jueves y viernes de cada semana. Libros colectivos de denuncia, como Perdone que no me calle (Centro de la Cultura Popular Canaria), con 64 mujeres que denuncian el maltrato y la violencia de género han paseado por distintos municipios de Tenerife, La Palma y Gran Canaria. Ha habido poesía a porrillo, ensayo, cuentos, novela, libros digitales, libros en papel, porque el papel es el que en definitiva proporciona apariencia a los textos y la mayoría de quienes publican en electrónico aspiran a tenerlo también en ese formato. Sería demencial prescindir del texto en papel, y el mercado así lo determina. El problema es que quienes acudimos a las presentaciones culturales somos casi siempre los mismos, y quienes compramos libros somos también un segmento muy reducido de nuestra sociedad. Quiero detenerme en dos de esos volúmenes recientes que difícilmente aparecerán en los medios de comunicación, dos en medio de la barahúnda de publicaciones, pero sobre los que conviene pasar una mirada. Se trata de Correspondencia entre Pedro Hernández y Hernández y Félix Duarte Pérez en el archivo Familia Hernández de Lugo, de María Remedios González, (Los Llanos de Aridane, 1965) y Delito si faltas, poesía y narrativa erótica, de Carlos Bonino (La Laguna, 1980) Dos generaciones distintas, dos libros diferentes.
Ella es una mujer discreta, que prefiere pasar de puntillas, lo que podemos entender como «rata de biblioteca y de archivos», una persona empeñada en dar memoria sobre asuntos desapercibidos para la mayoría, pero que conforman un cuerpo de conocimiento. Licenciada en Geografía e Historia por La Laguna, trabaja en la Biblioteca José Pérez Vidal, que tutela el Cabildo de La Palma. Coautora de la Bibliografía de La Palma que desde 2004 viene editándose en la Revista de Estudios Generales de la Isla de La Palma, sus investigaciones —en colaboración— se han centrado en otros catálogos referentes a la visita de Alfonso XIII a la Isla, la Semana Santa de la capital palmera, y en los repertorios sobre la producción bibliográfica emanada de José Pérez Vidal (1907-1990), así como de Luis Cobiella Cuevas (1925-2013). Además del universo del libro y las bibliotecas, sus trabajos —en coautoría— se han ocupado también de la historia de la fotografía en La Palma, con un estudio sobre el estado de la cuestión, y otros sobre algunos de sus artífices: Rosendo Cutillas Hernández (1852–1930) y Roberto Rodríguez Castillo (1932-2016). Asimismo es responsable de la edición de Escritos periodísticos, selección de trabajos en prensa de Pedro Hernández y Hernández (1910-2001), y de Folk-lore palmero: un opúsculo para las Fiestas Lustrales del año 45 en el Archivo Familia Hernández de Lugo, monografía que rescata la figura de Félix Idoipe Gracia, maestro de Huesca con plaza en Tazacorte, quien ejerció una notable actividad.
Ella ha rastreado en el Archivo de la Familia Hernández de Lugo como fuente de consulta para sus investigaciones. El archivo familiar —que guarda su hijo Gerardo— resulta de interés y así lo ha entendido Meme quien, de nuevo, ha acudido a esta documentación en sus dos últimos estudios: Correspondencia entre Pedro Hernández y Hernández y Félix Duarte Pérez en el Archivo Familia Hernández de Lugo y Datos genealógicos sobre Benigno Carballo Wangüemert (1826-1864). El primero, Editorial Círculo Rojo, da  a conocer la relación epistolar entre dos figuras del periodismo y la poesía, cronistas de su época, historiadores de la patria chica. Hace unas décadas, cuando las relaciones humanas dependían de escribir cartas, dentro de la misma Isla, dos intelectuales sustentaron su amistad mediante la comunicación postal. Asimismo, el segundo trabajo acude también al epistolario privado de Hernández y Hernández; la correspondencia cruzada con Pérez Vidal —auxiliado por Cayetano Gómez Felipe (1902-1978)—, revela el empeño por colaborar en los estudios sobre el economista y educador Benigno Carballo Wangüemert (1826-1864).

A Carlos Bonino lo conocimos en un encuentro literario en Valsequillo, dentro de la Feria del Libro y la Lectura convocada por el Cabildo. En sábado de lluvia y tiempo fresco, su disertación se titulaba Cunnilingus: la literatura a través de los cuerpos. Junto a la carpa había un partido del Real Madrid y el estruendo de los pelotazos de los niños pero fue una charla juguetona, lúdica, en la que habló de la omnipresencia del sexo a través de los mensajes de la publicidad, asimismo homenajeó a los autores de referencia a la vez que pasaba revista a los tabúes y censuras que todavía persisten sobre el sexo. A sus 37, es uno de esos autores que lanzan su primer libro con ilusión y determinación, un lenguaje coloquial y urgente, a veces de realismo sucio, que prescinde de elaboraciones literarias de alta elaboración para contar historias de hombres y mujeres, encuentros y desencuentros, deseos y rupturas, masturbaciones, deseos y anhelos de comunicarse para romper las soledades a las que, como humanos, nos han condenados algunos dioses malévolos. De este modo su obra Delito si faltas (Gami Editorial) nos trae una prosa fresca, espontánea, liviana en la que entran los estados de felicidad y de melancolía que generan las relaciones. El deseo vehemente, la pequeña muerte del orgasmo, las referencias a Anaïs Nim, Nabokov, Henry Miller, D.H. Lawrence, Durrell, el Marqués de Sade y tantos otros analistas de lo genital, están en el trasfondo de este libro que es como un estallido de los deseos, las soledades, los corazones rotos y recompuestos para desear de nuevo.

“He dejado ya de poder verte: a contraluz, bañada en ámbar, el pelo recogido, una taza en la mano, tan empeñada en volverte recuerdo. Tu sexo todavía es una flor caliente, un animal oscuro, la única forma de esquivar el dolor de las cosas del mundo: para mí un par de manos blandas, pálidas, que salvan, que sanan, y tú detrás de todo, como una luz que aguarda. Pero moribunda…”, página 177. Las nuevas generaciones vienen desinhibidas en los temas sexuales, pero en el fondo siempre persiste el problema esencial: la comunicación, el deseo de trascendencia, el compartir la afectividad. Bonino recoge de los maestros el tono existencial que late por debajo, esa pequeña felicidad y esa pequeña tristeza, la fugacidad de los contactos, lo efímero del placer, la angustia y la desazón, el deseo renovado.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Hacia el fin del delirio, quién sabe


¿Será posible cambiar las alertas informativas sobre el tiempo en Canarias? Parece que se produce un exceso de tanta alarma roja, naranja y amarilla, para que luego caigan cuatro gotas. Reconociendo de antemano que no debe ser fácil hacer predicciones sobre unas islas situadas en medio del océano, sí que deberíamos emprender una colecta para que instalen mejor tecnología: satélites más precisos, radares, personal especializado. Y en estos días en que el cambio climático, la sequía y el calor juegan con nuestra paciencia hay quienes desean ahondar la trinchera. Este rescoldo de las dos Españas debería ser calmado a través de las urnas, pero quién sabe. Pues el señor Puigdemont afirma que habrá que hacer un referéndum en Cataluña para salirse de la Unión Europea, ya que tiene previsto ingresar en la confederación de Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán y Kazajistán.  Países con los cuales –pese a que son de fe musulmana– ya ha firmado pactos preferentes para la exportación de cava, butifarras, jamón del Ampurdán, manitas de cerdo bien gelatinosas y otras delicias de su rica gastronomía. El huido ve la Unión Europea como un club de países decadentes, que no acepta su República y por ello anima a votar la salida. Pero el dislate va de largo, y, a fuerza de repetir una mentira mil veces, acaba convirtiéndose en verdad.
Tengo un amigo canario instalado en Barcelona desde hace mucho tiempo, lo más curioso es que hace años el hombre protestaba por el hecho de que toda la enseñanza pública sea en catalán y por eso apuntó a sus hijos en centros privados; férreo antinacionalista, hablaba de los excesos de la Generalitat. Pero, oh milagro, tras la insistencia y reiteración del delirio ahora lo veo convertido al independentismo más cerril. La señora Marta Rovira, papisa del proceso, ha incidido en la misma línea de su jefe Puigdemont y asegura que habría que a lo mejor habría que hacer el referéndum para salir de la UE, ya que ni siquiera Malta se ha adherido a la causa. Claro que, al día siguiente, son capaces de decir lo contrario: que el catalanismo siempre fue europeísta. Estos chicos necesitan psicoterapia, y una dosis de autocrítica. Puestos a inventar fórmulas para el futuro, los patriotas ya no saben qué hacer ni qué decir. Y en la integración y la supresión del odio se encuentran dos mujeres que no tienen inconveniente en ser catalanas y españolas: Rosa María Sardá e Isabel Coixet.

Para no hablar de política propongo hablar de cine, dos películas de estos días: La librería, de Coixet, y El autor, de Martín Cuenca. En un momento en que el consumo de productos culturales se ve en dificultad, la defensa del libro genera documentos de valor. Hace poco se proyectó El editor de libros, y ahora llega La librería; son dos películas dignas de verse,  aunque ambas puedan aparentar un tanto amaneradas. Coixet sigue haciendo un cine valioso, no en vano esta realizadora de 57 años mantiene originalidad y destreza. Quizá en La Librería haya acentuado el ritmo lento de la historia, quizá le sobren unos cuantos minutos de metraje, pero sí sabe hacer una adaptación sutil de la novela en la que se inspira. Una película rodada en un pueblecito costero en el que se cumple el viejo dicho de que pueblo chico, infierno grande, y frente a él aparece esa mujer llena de coraje y dispuesta a luchar contra los prejuicios de quienes desean que todo siga igual en aquellos años 50. Importante el papel rompedor de libros que la librera ofrece como Lolita, de Nabokov, y Farenheit 451, de Ray Bradbury, que imagina un universo sin libros, sometido al pensamiento único.
Con esta cinta, Coixet vuelve a su cine más personal y más sincero, el que pudimos disfrutar tiempo atrás. Narra con sencillez esta historia, donde los sentimientos, las sensaciones y el paisaje son elementos centrales. Y aflora una historia que parece antigua pero que sigue hablando de la discriminación de la mujer. Los ricos con su poder y su falta de escrúpulos; los pobres con las limitaciones que marcan los poderosos; la amistad y ese amor imposible con el hombre mayor, que no llega a cristalizar. Todo esto se halla marcado por el coraje de una persona con las ideas claras y con la fuerza necesaria para lidiar con la adversidad. Esta directora se ha manifestado más de una vez en contra de la alucinación –que no cesará mientras no se cambie al director de TV3 y se intervenga en los programas docentes encaminados al adoctrinamiento– defiende una vez más el mundo de la mujer, y lo hace con un retrato psicológico de la protagonista, una mujer introvertida pero valiente que se enfrenta a las estructuras siendo fiel a sí misma, desafiando la condena de los que gobiernan la tribu, sabiendo de antemano que puede perder la partida. Hemos de mencionar también el ejemplo ético de la actriz Rosa María Sardá, que, ante el rumbo de los acontecimientos renunció a la distinción que le había otorgado la Generalitat, la gran Cruz de Sant Jordi, justificando su acción en el rumbo actual de los acontecimientos. Fue precisamente Isabel Coixet quien comunicó el hecho en un artículo de El País; la distinción fue devuelta el 24 de julio porque “dadas las circunstancias” la actriz no se considera merecedora del premio. Precisamente en la película 8 apellidos catalanes, la Sardá hacía de madre entusiásticamente independentista, aunque la secuencia era una farsa, un esperpento total.

Los cinéfilos estamos de enhorabuena, pues en la recta que hay desde ahora hasta febrero-marzo vienen las mejores películas del año. Y también hay que recomendar una cinta española, El autor, del director Manuel Martín Cuenca, inteligente, bien construida, que probablemente saldrá bien parada en los premios Goya. Basada en una novela de Javier Cercas, su propuesta es intensa y convincente, hace olvidar la general falta de talento del cine nacional. Los vericuetos de la historia son interesantes, recuerda un poco el suspense psicológico de Hitchcock, hay un encabronamiento progresivo del personaje central, ese perdedor sin talento que se empeña en manipular a los demás con tal de conseguir una novela que venda millones de ejemplares. Como si el fin justificara los medios, se empeña en manipular a cada cual, esperando el gran triunfo. La propuesta te mantiene atento a lo que ocurre en la pantalla, te mete en la historia, con giros perversos e imaginativos.
(Foto: Isabel Coixet, directora de cine)

sábado, 2 de diciembre de 2017

Loving Van Gogh (poema inédito de Samir Delgado)

Van Gogh, Self-Portrait Dedicated to Paul Gauguin




Mi cabeza es un girasol en llamas

                                                                           ÓSCAR HAHN

MISTRAL  hojas muertas
2 francos con cincuenta centavos

y todo sigue sin novedad
tanto en la casa como en los cuadros

cielo abeto azul mañana gris
¿no es cierto que los pintores
debían vivir todos como obreros?

las paredes violeta pálido
intenso sol la sensación
de que mi cabeza está vacía

cipreses verdes cielo rosa
cuarto creciente limón pálido
mil cuadros a cien francos

una casa de artista viña color púrpura
álamo tumba romana lila azul
los copos de nieve continúan cayendo

cielo verde cipreses coles dalias
mi silla los simples castillos en el aire

feliz de continuar siendo como soy
           
peonía bemoles malvarrosa girasol
martinica arabia los pescadores de islandia

bromuro de potasio nosotros los artistas
no somos más que cántaros rotos

una naturaleza muerta

29 de julio de 1890
mi querido hermano
mais que voulez-vous?


Samir Delgado, 2017