jueves, 18 de mayo de 2017

El tríptico del Juicio Final, de El Bosco

Aunque los expertos han dudado sobre si este tríptico es de la autoría de El Bosco o de los alumnos de su taller, hoy en día prevalece la opinión de que sí es obra del genial pintor de Flandes. Una vez más aparece el infierno, la pesadilla visionaria entre la realidad y los sueños. Pintado hacia 1482.

martes, 16 de mayo de 2017

Cuba: la transición improbable, la magua de los canarios y un encuentro de escritores


Volvimos a Cuba 29 años después para una visita muy intensa en la cual recorrimos 2000 kilómetros de carretera, desde La Habana a Holguín y desde Holguín a Pinar del Río, de extremo a extremo a través de las ciudades más conocidas. Cuba con sus verdes, Cuba con sus huertas y sus vegas y La Habana Vieja, una auténtica joya en restauración. Territorio fraternal donde los cubanos te consideran uno de ellos, aunque esté casi olvidado el enorme aporte de los canarios. La excusa fue un encuentro de escritores, sexta edición de La Isla en Versos, al que acudimos con ayuda del programa Canarias Crea, en el que los participantes de aquí tuvieron protagonismo, y en el que más de 50 escritores latinoamericanos y europeos hicieron sus aportaciones. Se oyó mucha música cubana, hablamos de literatura canaria y hubo versos de autores nuestros. Destacables fueron una poeta de Honduras, 21 años, y una pareja de Costa Rica.

Me gusta la calidez del idioma en los labios de aquella gente, fue estupendo escuchar los acentos de las 15 nacionalidades presentes, la cadencia del español latinoamericano, sus variantes, sus soluciones para esquivar el inglés. Además participaron una brasileña, un noruego, una suiza y un alemán. También estuvieron en el grupo el promotor de arte Diego Casimiro y la soprano Alma Andiux. Y de Cuba siempre nos interesaron tres cosas: el campo, la monumentalidad de La Habana y el estoicismo de los ciudadanos, acostumbrados a sobrevivir con ingenio más allá del injusto y prolongadísimo bloqueo norteamericano. La isla de las cien mil columnas se está rehabilitando, palacetes y casas lucen recientes fachadas, se levantan hoteles y complejos turísticos, y, como escribió Pedro Juan Gutiérrez, el de la ácida Trilogía de La Habana, la gente está dispuesta a “resolver” el día a día con mucha picaresca. No se aprecia una transición política y la económica parece seguir el modelo chino hacia el desarrollo. Sin duda admirable el trabajo que la Revolución ha hecho en educación, sanidad y vivienda, se publica una enormidad de libros y a través de la UNEAC hay movimiento cultural en todas las provincias. Pero, aparte el despegue turístico, no hay cambios: ni la embajada de EEUU en La Habana tiene embajador ni, viceversa, tampoco hay embajador cubano en Washington. Cuando a un miembro del Partido le pregunté si en el futuro podría haber otra agrupación política distinta del PCC, frunció el gesto y respondió que eso se vería, como muy pronto, en veinte años.

En La Periquera de Holguín, en un acto organizado para los descendientes de canarios, el humorista Fito se atrevió a hacer una burla divertida y brutal de las carencias, la dificultad de viajar al exterior, la dificultad de comer carne de res, la dificultad de conseguir bienes. Y es que hay dos tipos de cubanos: los que utilizan el peso convertible, equivalente al euro, y los que se manejan en pesos tradicionales, el convertible equivale a 25 pesos tradicionales. Los salarios son bajos, unos 450 pesos cubanos, es decir, unos 20 euros, pero asoma una incipiente clase media asociada a los visitantes. Los funcionarios intermedios llegan a los 60 euros mensuales, forman la nueva clase emergente quienes alquilan cuartos en sus viviendas al lado de los pésimos y caros hoteles, la gente que monta restaurantes y paladares y que cobra en divisas. Y son los chinos los que proporcionan cientos de guaguas turísticas con aire acondicionado y WC a bordo, son los chinos quienes están colaborando. Las iglesias están abiertas y ahora Navidad es festivo, hay esculturas de san Juan Pablo II en la catedral habanera y en provincias, fue el papa que instó a Cuba a abrirse al mundo, y al mundo a abrirse a Cuba.  

España mandó tres millones y medio de emigrantes desde el siglo XVIII hasta la guerra civil. La aportación canaria fue considerable, hay omnipresencia de nuestros apellidos pero no existe un monumento ni una inscripción que recuerde ese aporte, solo quedan bisnietos y tataranietos de aquellos paisanos, entre los cuales La Palma fue isla con mucha representación, y notable dedicación al tabaco. Aquellos emigrantes procuraban casarse entre ellos, deseaban mantener el blanco de la piel, muchas veces eran matrimonios concertados entre las familias. Eran agricultores, gente austera, gente seria cuya palabra equivalía a un contrato. Los descendientes sienten la magua y el abandono, tras la crisis el gobierno regional ha reducido drásticamente las ayudas. El héroe nacional es José Martí Pérez, hijo de valenciano y de tinerfeña, aunque nunca se le incluye el segundo apellido. Claro que, en cuanto de identificas, muchos te recuerdan que su abuelo era isleño, o su bisabuelo, o alguien ya lejano que apenas conocieron. La embajada española cada mañana registra colas para obtener visados y nacionalidad a través de los antepasados, la burocracia hispano-cubana conlleva dosis de ineficacia y desidia. Quizá a la Revolución le fue rentable disminuir la importancia de los aportes hispanos y en cambio potenciar los elementos afroamericanos, las religiones de los antiguos esclavos, los elementos folklóricos, la santería, las danzas rituales. Pero la décima fue de acá para allá y de allá volvió, un claro componente de ida y vuelta. Igual que fueron y volvieron la música, el azúcar, el tabaco, el son, las habaneras, el espíritu de los indianos en el carnaval de Santa Cruz de La Palma y tantas otras cosas.

Lo mejor del viaje vino al final: la Sierra del Rosario y Pinar del Río, hermoso territorio. Cuba padece una larga sequía pero se están instalando plantas desalinizadoras en los lugares turísticos y sobre todo en Santiago, la ciudad oriental. Los viejos coches norteamericanos, reparados con primor, han sido rehabilitados como taxis, pero ahora hay vehículos recién importados de Francia y de Corea, existe una cierta fiebre de la construcción, se nota que el dinero empieza a aflorar. Hacia el aeropuerto nos llevó un licenciado en veterinaria metido a taxista, 32 años, en un chirriante Ford negro de 1951; como la necesidad aprieta, nos cobró por debajo del precio habitual. Al salir de la capital nos dijo: “Eso es El Cerro, lo peor de La Habana, gente mala, delincuentes”. ¿Y eso es posible en un sistema igualitario como el que tienen ustedes?, le preguntó Rosario Valcárcel. “Tenemos un sistema igualitario entre comillas”, respondió con cierta tristeza. Debe ser que los paraísos no existen.

lunes, 15 de mayo de 2017

Manuel Almeida, Dragaria y los escritores canarios


La literatura hecha en Canarias es territorio mestizo como nuestro lenguaje, que siente la vocación caribeña. Hay dos modelos del español: el de Valladolid y el de Sevilla. Nosotros, como América, seguimos la pauta de Sevilla y tenemos la impregnación atlántica en nuestro lenguaje cotidiano, claro que no practicamos el barroquismo exaltado de los latinoamericanos, ejercemos un curioso barroquismo, por ocultación, y un sentido irónico de la vida, a la inglesa. Hay nuevos escritores y publicaciones, algo parecido surgió en los 70 cuando vino la primera generación narrativa. Hay talleres literarios de los que cada año sale una hornada de jóvenes y menos jóvenes con ilusión por publicar. Todo esto es legítimo, pues la escritura se ha democratizado. Ojalá no se sientan con prisa, la literatura no es una carrera de cien metros lisos sino que más bien es una carrera de fondo, casi una maratón. Para escribir primero hay que vivir intensamente, luego es preciso leer y rumiar las palabras, no quedarse contento, reelaborar una y otra vez.

Manuel Almeida es un todo terreno: músico, novelista, periodista, bloguero, poeta, autor de cuentos y microrrelatos, polifacético luchador de la palabra que emprende la publicación de www.dragaria.es, un periódico digital de calidad dedicado a divulgar las letras y las artes de aquí. Publicó una novela bastante digna, Tres en raya, así como un libro de microrrelatos, El líder de las alcantarillas. Atrás, en 1990 era partícipe de Nueva Semilla, un grupo que hacía música con raíces literarias, con identidad, y que versionó a poetas de la tierra. Como bloguero obtuvo seis premios internacionales, y lo que sigue pretendiendo es escribir, crear y comunicar apasionadamente. Maneja las nuevas tecnologías y tiene una virtud esencial: está dispuesto a hablar de los demás, a trabajar por difundir a los demás. Esta muestra de generosidad no es frecuente en el mundillo cultural, donde más de una vez chocan los egos, la lucha sin cuartel por ocupar un espacio. En Dragaria ha creado un buen equipo, con la inquieta Maite Martín y otros colaboradores. El producto es variado y globalizador.

Desde las Endechas a la muerte de Guillén Peraza, 1447, se ha construido un cuerpo con especificidades, que ya enumeró Valbuena Prat en los años veinte del siglo pasado. Esta latitud y este aislamiento generan una mirada distinta. Probablemente aquí la vida sea percibida desde una conciencia de desamparo, soledad y dramatismo inherentes a nuestra historia, aunque todo ello está matizado por el sentimiento irónico y el ejercicio humorístico. Nos afectan tanto la insularidad como el eclecticismo, territorio de ida y vuelta en el Atlántico, el ensimismamiento pero también el cosmopolitismo y la vocación de conectar con las vanguardias. Cairasco, Viana, Viera y Clavijo, Clavijo y Fajardo son figuras esenciales. Con el Romanticismo se exalta el pasado prehispánico, la mitología del guanche como “buen salvaje”, y nace un sentimiento nacionalista. A finales del XIX surge en Tenerife la Escuela Regionalista, fundamentalmente poética. Es el momento de trasterrados como Angel Guimerá y Pérez Galdós.

En el tránsito del XIX al XX llega la poesía; Domingo Rivero con su Oda a mi cuerpo, Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón. También hay cultivadores de la novela y el teatro desde perspectivas costumbristas (los Hermanos Millares, Angel Guerra, Leoncio Rodríguez, Benito Pérez Armas). Hacia 1920 se anuncia una nueva literatura con Gaceta de Arte, Agustín Espinosa con Crimen, el mejor narrador surrealista español, y Pedro García Cabrera en poesía, además de Gutiérrez Albelo, Pérez Minik y Eduardo Westerdahl. Para Gaceta la insularidad es un gozo y las islas un territorio que permite la observación del mundo, un lugar para absorber y digerir, y devolver la mirada. En 1947 la Antología Cercada da la voz a Lezcano, Agustín y José María Millares, Ventura Doreste, Angel Johan. La Generación del Medio Siglo ahonda en la tradición, y así llegamos a la novela. Los fetasianos son frutos del silencio y el vacío, generan una literatura casi hermética, repleta de símbolos, pues no escriben a la manera del realismo social sino que beben en los existencialistas franceses y alemanes, Kafka, Beckett, el absurdo. Luego el archipiélago cambió: desde sociedad rural a los servicios turísticos.

Las islas son un borbotón de creación en diversos campos pero el consumo de esos productos culturales es insuficiente, y la desvertebración se agrava con el intento de reinstaurar a diario el pleito insular. La literatura de aquí es comparable a la que se genera en comunidades de población similar, pero estamos lejos de los centros de poder. Desde Galdós ningún insular ha entrado en la Academia, será muy difícil que alguien lo consiga; quizá sea porque a los nuestros se les pone un techo en la Península, no se les toma demasiado en serio. A los canarios que viven en Madrid se les valora más como comunicadores que como escritores. A mí en Correos de Torrelodones cuando iba a poner una carta a veces me preguntaban ¿Las Palmas de Gran Canaria es España? Y alguien me lo resolvió cuando un financiero me explicó que Canarias no es España, Canarias es un tercer país. Es aquello de que estamos demasiado cerca para ser exóticos y demasiado lejos para que se pueda llegar en autopista. Como sociedad con identidad confusa, que pasó del neolítico al renacimiento de una tacada, ha existido y existe un cierto síndrome colonial. Perdida Cuba, perdido Puerto Rico y las Filipinas nos quedamos como el último resto del imperio, la España de ultramar en la que el gobierno central estuvo ausente largo tiempo mientras dominaban los británicos con sus bancos y sus consignatarias, ellos trajeron el plátano y el tomate, la innovación y el progreso. Recuerdo a Rafael Arozarena quien, cuando se hizo la película sobre Mararía, recibió la llamada de Alfaguara y yo le comenté: Rafael, tienes que publicar allá, para que te conozcan en Bilbao y Zaragoza. A lo que él replicó “¿Y qué diablos me importa a mí que me conozcan en Bilbao y Zaragoza? Publico solo en Tenerife.”

El avión es el invento que nos permite indagar en el mundo. Los insulares le estamos infinitamente agradecidos.
(Foto: Manuel Almeida, obtenida de www.dragaria.es)

sábado, 13 de mayo de 2017

Entrevista a Luis León Barreto en la revista Dragaria

https://dragaria.es/luis-leon-barreto-escritor-francotirador/

Este es el enlace para leer la reciente entrevista publicada en www.dragaria.es, hecha por su director, Manuel Almeida

viernes, 12 de mayo de 2017

La soledad, enfermedad de nuestro tiempo


La realidad cotidiana señala que nuestra sociedad se vuelve cada vez más competitiva e individualista y ello tiende a generar gente que vive desconectada del resto. El modelo que padecemos hace que los jóvenes difícilmente hallen trabajo digno, que la gente de mediana edad padezca depresiones cuando ha perdido su ocupación y ya no hay ofertas para su tramo de edad, y, como el modelo de familia ha cambiado, los mayores se vean encaminados a vivir al margen. La población envejece y no hay reemplazo, en España hay cuatro millones de personas que padecen la marginalidad de vivir solos porque no les queda otro remedio. En Canarias, donde en otro tiempo hubo una natalidad poderosa, siguiendo la pauta de otros lugares los jóvenes se casan tardíamente y apenas quieren tener hijos. Lejanos están aquellos tiempos de los premios de natalidad que solían beneficiar a parejas de las islas y Andalucía, en el sur de Gran Canaria había matrimonios que llegaban a tener 20 y 22 hijos con tal de conseguir el premio que brindaba el franquismo, generalmente una vivienda. Era la política natalista del antiguo régimen, qué tiempos aquellos. Luego vino un presidente llamado Rodríguez Zapatero que extendió con alegría aquello del cheque-bebé, que duró muy poquito porque la crisis ya aparecía en el horizonte y no había presupuesto suficiente.
¿Es la soledad una enfermedad social que arrecia en estos años? Todo parece indicar que sí. Las estadísticas dicen que las personas que viven al margen tienen peor salud, se incrementan las enfermedades cardiovasculares, aparece la obesidad y una menor resistencia a las infecciones. Bajan las defensas, el sistema inmunitario se debilita. La soledad hace que la autoestima baje, la persona sale menos a la calle, se autorrecluye, tiene pocas ganas de ver la vida con otra mentalidad. El consumo de sedantes y de pastillas para dormir se dispara año tras año. Los parados de larga duración y buena parte de los pensionistas padecen depresiones. Las consultas de los siquiatras y de los sicólogos se llenan de personas con problemas de difícil solución, y bien sabemos que el consumo de ansiolíticos no resuelve la cuestión.
Nuestro modelo social está expulsando no solo a los jóvenes, que apenas encuentran oportunidades, sino a la gente de mediana edad que por los reajustes pierde el trabajo y, por supuesto, a los mayores. Los lazos familiares se debilitan, el modelo tradicional se viene abajo. El desarraigo y el abandono ganan terreno. Las predicciones señalan que las nuevas generaciones no van a tener la calidad de vida que disfrutaban sus padres; los sueldos bajan, los divorcios se incrementan, las familias tienden a la desintegración. El sistema se desmorona, hoy los jóvenes conviven sin casarse o lo hacen muy tardíamente, a menudo las españolas tienen sus hijos con más de 35-40 años, si es que los tienen. El matrimonio de antes se ha ido al garete, nadie podía prever que los homosexuales y las lesbianas pudiesen casarse con todas las de la ley, y las familias monoparentales se disparan. En el franquismo no existía la posibilidad de contraer matrimonio civil, era el matrimonio ante el altar el que estaba reconocido oficialmente.
Se nos han venido encima muchas crisis juntas, dentro de un gran acelerón de acontecimientos. A pesar de la hipercomunicación, a pesar de todas las redes sociales, a pesar de los guasaps y de todas las ventajas tecnológicas, podemos sentirnos tan desarraigados como nunca antes. O quizá, incluso, más desamparados. Puedes tener cinco mil amigos en Facebook y a la hora de la verdad nadie viene en tu ayuda si entras en bajona, puedes tener amigos en Chile o Nueva Zelanda y ni siquiera conoces al vecino que vive en la puerta de al lado. Las redes sociales cumplen un doble papel: permiten a personas con dificultades sociales relacionarse mejor o mantener un vínculo, de hecho su utilización es mayor entre las personas que viven solas que las que no. Pero a la vez, y según el uso, generan una falsa sociabilidad, sobre todo entre los jóvenes, y en el momento de la verdad no ofrecen compañía. Podemos tener contactos en lugares muy lejanos, y olvidamos que lo mejor es encontrarte con personas de tu entorno. Al final lo que importa es la proximidad, hablar, conocerse de cerca, solo así surge la calidad relacional; es la gente que vive cerca de ti, a la que ves, la que te hace sentir acompañado.  
Te levantas una mañana, firmas el divorcio y los hijos y los amigos de la pareja ya no quieren saber de tu vida. No tener un papel activo aísla a quienes lo padecen, y destruye a muchas personas, el paso extremo lleva a vivir en la calle, ya sin vínculos familiares, cayendo en el alcoholismo y en otras dependencias malsanas. Las crisis afectivas son frecuentes, las circunstancias ambientales no son las más propicias. Por consiguiente la tentación del suicidio está al acecho, también en las islas se dan casos que afortunadamente ya no ejercen el efecto llamada, puesto que los medios de comunicación tienden a silenciarlos discretamente. La pérdida de la calidad de vida origina un gran  impacto en la salud. Se ha demostrado que está asociada al aumento de enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, obesidad, y a una menor resistencia a infecciones.
Estudios recientes señalan que se puede estar socialmente aislado y no sufrir soledad, así como también se da el caso contrario: estar socialmente acompañado y padecerla. De hecho, casi un tercio de los españoles que viven aparte afirmaron no sentir el problema y eran incluso más sociables que las personas que viven en compañía, frente a una mayoría que aseguraba haber tenido ese sentimiento en algún momento pese a convivir con alguien. Quizá la peor soledad es la que se vive en compañía, por lo que hay que diferenciar entre los solitarios obligados y los voluntarios. Según los expertos, las personas que viven solas seguirán creciendo. Ello tiene que ver con el cambio en los estilos de vida, por ejemplo la decisión de vivir en pareja cada vez se retrasa más. Antiguamente padres e hijos moraban en la misma ciudad o pueblo y era más fácil cuidarse o vivir juntos. Ahora muchos hijos se van a vivir fuera; en definitiva imitamos el modelo norteamericano, cada cual a lo suyo.

jueves, 27 de abril de 2017

Alonso Quesada y la isla (100 años atrás)


¿Tenemos todavía los insulares aquellos viejos complejos de inferioridad y aplatanamiento que nos achacaban? Obviamente, no. Pero, a falta de ciencia y de filosofía, los poetas han iluminado el sentimiento de tradición y de identidad en esta tierra. Alonso Quesada cultivó todos los géneros literarios en los que dejó constancia de su amargura existencial y de su profunda ironía. El compañero de viaje de aquella edad de plata de la poesía grancanaria, junto con Tomás Morales y Saulo Torón, después del impulso previo de Domingo Rivero, fue un hombre taciturno, un pesimista, un hombre que expresó una y otra vez la magua de ser insular, la derrota. Si Tomás Morales fue médico, vicepresidente del Cabildo y, en definitiva, un patricio cuya poesía rezuma optimismo y vitalidad, Rafael Romero, es decir Alonso Quesada, fue su antítesis. Pues su vida fue difícil, no en vano tuvo que mantener a varias mujeres de su casa, su esposa, su madre y varias tías, y con su menguado sueldo de empleado de los británicos (lo llamaban Lord Byron mofándose de él) no pudo librarse de sus complejos, de su infelicidad, de su enfermedad que le condujo a una temprana muerte. Al también poeta y ensayista Lázaro Santana debemos el encomiable favor de habernos rescatado su obra y su figura, sus deliciosas Crónicas de la ciudad y la noche, sus colaboraciones en La Publicidad de Barcelona, toda su prosa, su poesía y su teatro. Platanópolis, remedo simbólico de la ciudad de Las Palmas en Banana Warehouse, era el escenario de seres de vidas y ambiciones diminutas.
En un artículo titulado Regionalismo al fin, 17 de agosto de 1918, dice “son los mercaderes los que se han sentido primeramente los más hondos, los más íntimos regionalistas (…) ¿Pero los ciudadanos han variado? No, no ha cambiado el ciudadano insular. Este ciudadano es crédulo y aficionado al embrollo político (…) Nada que no sea esta metafísica del fraude y el serpenteo del negocio oculto logrará enderezarlos. Sobre la ciudad descargarán sus cañones las escuadras enemigas y el ciudadano dirá: ¡Caramba, hay escuadras que tiran balas! Lo que es yo no quiero líos. Déjame esconderme bien. –Pero ¿y el patriotismo? –nos aventuramos a preguntar nosotros. ¡Qué patriotismo ni que niño muerto! El patriotismo es un pellejo.”
El poeta desliza su mirada ácida sobre el paisaje y el paisanaje que le rodea. “A veces siento una gran tristeza por el abandono espiritual de este pueblo. A veces, me llena de alegría.” Y en su Brevísimo relato de mí mismo dice “vivo irremediablemente en una lejana población de provincias que tiene un casino lleno de andróginos y pisaverdes, de quienes me río con mi más ordinaria risa, todos los días”. En los cien años transcurridos ¿qué similitudes y qué diferencias observamos con el tiempo de este gran autor? En primer término, la cultura sigue estando ausente de la cosa pública, continúa siendo la niña tonta en los repartos de poder, se lee poco y la gente acude poco a los actos, siempre somos la misma permanente minoría. En cuanto a las diferencias, las islas han engordado en población, en nivel de vida y en lujos cotidianos aunque las cosas del espíritu siguen siendo accesorias. Tras el malditismo de Alonso Quesada, este archipiélago ahora recibe una enormidad de turismo, aquí viven gentes de otras nacionalidades que disfrutan este clima y este entorno; somos unos privilegiados hijos del sol atlántico, estas playas, estos campos, estos volcanes. Internet es un gran invento, pero aun mejor ha sido el invento de la aviación que nos permite conocer otros mundos, valorarnos frente a otros mundos. Este es el mejor antídoto contra la ignorancia del nacionalismo excluyente, de vía estrecha.
Claro que tras la crisis económica resulta poco útil comprar un libro y mucho menos útil es leerlo, a la gente le cuesta mucho menos gastarse veinte euros en unas cervezas que visitar una de las pocas librerías que sobreviven. La difusión cultural continúa siendo muy minoritaria. Ahora se lee de otra manera, se lee mucho a través de las redes ¿pero es bueno lo que se escribe y se lee a través de Facebook o Amazon? Existe una pequeña base de lectores de literatura seria, sí, pero no se amplía de manera suficiente. Del mismo modo que a las funciones teatrales, a las exposiciones de arte o al cine siempre acude el mismo tipo de gente, público consumidor minoritario en una región como la nuestra que supera los 2.200.000 habitantes. Como escritor, con 26 libros publicados hasta la fecha, creo que he tenido la suerte de gozar una posición privilegiada. A los 31 años ya tuve éxito con una novela que me abrió puertas, y, como no le puedes gustar a todo el mundo, tengo seguidores y detractores. Creo haber recibido críticas y reconocimientos en cantidad suficiente, eso está bien. Para ser feliz hay que leer mucho y escribir mucho reconociendo previamente que somos escritores medianitos porque aquí no hay ningún Vargas Llosa. Además hay que amar mucho y también hay que subirse a los aviones. Cambiar de isla ya libera el espíritu, ir al norte siempre es estimulante porque allí está lo más grande, pero si cualquiera de ustedes quiere curarse de la depresión momentánea les invito a subirse a un avión para viajar a nuestro sur, al Tercer Mundo que tenemos tan cercano, desde Marruecos a Senegal, desde Mauritania a Gambia nos salen al paso las tribus de la pobreza, los mercados callejeros, los estigmas de la marginalidad, los grandes ríos y las sabanas, los ritos ancestrales.

Desde edad juvenil ejerzo el noble ejercicio del periodismo, que me ha mantenido, y escribo periodismo y literatura con premura y con amor, unas veces con mayor acierto y otras con menos inspiración. Nadie es genial todos los días, pero hay que intentar cada día llenar la pantalla en blanco del ordenador dando testimonio de cuanto le sucede a la gente e ideando historias que pueden haberle sucedido a la gente. A fin de cuentas, el periodismo es un oficio notarial con una reflexión crítica y escribir es crear otros mundos paralelos, mundos que despiertan la imaginación y nos hacen disfrutar. El mundo rural de mi infancia está al otro lado de la mirada, y la actividad vibrante y cosmopolita de la ciudad en la que vivo siempre proporciona estímulos para vivir.  

miércoles, 26 de abril de 2017

El padre (cuento de Raymond Carver)

El bebé estaba en una canasta al lado de la cama, y llevaba puesto un pelele y un gorro blanco. La canasta de mimbre estaba recién pintada, acolchada con pequeños edredones azules y sujeta con cintas de color azul claro. Las tres hermanitas y la madre, que se acababa de levantar de la cama y aun no se había despertado del todo, y la abuela rodeaban todas al bebé y observaban cómo miraba con fijeza y de cuando en cuando se llevaba el puño a la boca. No sonreía ni reía, pero a veces parpadeaba y movía la lengua entre los labios cuando una de las niñas le pasaba la mano por la barbilla.
El padre estaba en la cocina y les oía jugar con el bebé.
-¿A quién quieres tú, pequeñín? -dijo Phyllis-, y le hizo cosquillas en la barbilla.
-Nos quiere a todos -dijo Phyllis-, pero al que quiere de veras es a papá, ¡porque papá también es chico!
La abuela se sentó en el borde de la cama y dijo:
-¡Mirad su bracito! Tan gordo. ¡Y esos deditos! Igualitos que los de su madre.
-¿No es una preciosidad? -dijo la madre-. Tan sano, mi niñito. -Se inclinó sobre la cuna, besó al bebé en la frente y tocó la colcha que le tapaba el brazo-. Nosotros también le queremos.
-¿Pero a quién se parece, a quién se parece? -exclamó Alice, y todas ellas se acercaron a la canasta para ver a quién se parecía.
-Tiene los ojos bonitos -dijo Carol.
-Todos los bebés tienen los ojos bonitos -dijo Phyllis.
-Tiene los labios del abuelo -dijo la abuela-. Fijaos en esos labios.
-No sé... -dijo la madre-. No sabría decir.
-¡La nariz! ¡La nariz! -gritó Alice.
-¿Qué pasa con su nariz? -preguntó la madre.
-En la nariz se parece a alguien -dijo la niña.
-No sé, no sé... -dijo la madre-. No cereo.
-Esos labios... -dijo entre dientes la abuela-. Esos deditos... -dijo, destapando la mano del bebé y extendiéndole los menudos dedos.
-¿A quién se parece este niño?
-No se parece a nadie -dijo Pyyllis-. Y todas se acercaron aun más a la canasta.
-¡Ya sé! ¡Ya sé! -dijo Carol-. ¡Se parece a papá! -Todas miraron al bebé de muy cerca.
-¿Pero a quién se parece su papá? -preguntó Phyllis.
-¿A quién se parece papá? -repitió Alice, y entonces todas ellas miraron a la vez hacia la cocina, donde el padre estaba en la mesa, de espaldas a ellas.
-¡Vaya, a nadie! -dijo Phyllis, y se puso a lloriquear un poco.
-Calla -dijo la abuela, apartando la mirada. Luego volvió a mirar al bebé.
-¡Papá no se parece a nadie! -dijo Alice.
-Pero tendrá que parecerse a alguien -dijo Phyllis, secándose los ojos con una de las cintas. Y todas, salvo la abuela, miraron al padre, que seguía sentado en la cocina.
Se había dado la vuelta en su silla y tenía la cara pálida y sin expresión.

(De www.estoespurocuento.wordpress.com)

martes, 25 de abril de 2017

80 años del Guernica (ahora por Siria y tantas guerras)

Una de las obras de arte que nos hablan de la barbarie humana ha cumplido 80 años. Por desgracia su mensaje sigue vivo, tal es la crueldad de los humanos: Siria, Palestina, Afganistán, Somalia, Nigeria...

La mayoría sigue leyendo libros en papel

Con motivo del Día del Libro, los distribuidores informan que la gente mayoritariamente sigue leyendo libros en papel, pues el libro digital está estancado en EEUU y entre nosotros. La crisis recortó la producción editorial en España, y en Canarias -según informa la revista www.dragaria.es- pasamos de los 1051 libros publicados en 2013 a los 672 de 2016, un retroceso importante, del 36 por ciento. A nivel nacional, ha crecido en el último año la edición electrónica un 27,5 por ciento. La mayoría de esta producción va en formato PDF.

lunes, 24 de abril de 2017

La marcha del caracol, cuento de Carlos Fuentes (México)


Me ibas a contar algún día, Elizabeth, que el caracol avanzó por la pared y tú, desde la cama, levantaste la cabeza y primero viste la estela plateada del molusco, la seguiste con la mirada tan lentamente que tardaste varios segundos en llegar al caparazón opaco que se desplazaba por la pared del cuarto del hotel. Te sentías adormilada y estabas ahí, con el cuello alargado y las manos escondidas en las axilas; sólo viste un caracol sobre el muro de pintura verde desflecada. Javier había manipulado las persianas y el cuarto estaba en penumbra. Ahora desempacaba. Tú, recortada en la cama, lo viste librar las correas de esta maleta de cuero azul, correr el zipper y levantar la tapa. Al mismo tiempo, Javier levantó la cabeza y vio otro caracol, éste veteado de gris, que permanecía inmóvil, escondido dentro de su caparazón. El primer caracol se iba acercando al detenido. Javier bajó la mirada y admiró el perfecto orden con que había dispuesto las prendas que escogió para el viaje. Tú doblaste la rodilla hasta unir el talón a la nalga y te diste cuenta de que había otro caracol sobre la pared. El primero se detuvo cerca del segundo y asomó a cabeza con los cuatro tentáculos. Tú te alisaste la falda con la mano y viste la boca del caracol, rasgada en medio de esa cabeza húmeda y corneada. El otro caracol asomó la cabeza. Las dos conchas parecían hélices pegadas a la pared y derramaban su baba. Los tentáculos hicieron contacto. Tú abriste los ojos y quisiste escuchar mejor, microscópicamente. Los dos cuerpos blancos y babosos salieron lentamente de las conchas y en seguida, con el suave vigor de sus pieles lisas, se trenzaron. Javier, de pie, los miró y tú, recostada, soltaste los brazos. Los moluscos temblaron ligeramente antes de zafarse con lentitud y observarse por un momento y luego regresaron sus cuerpos secos y arrugados a las cuevas húmedas del caparazón. Alargaste la mano y encontraste un paquete de cigarrillos sobre la mesa de noche. Encendiste uno, frunciste el entrecejo. Javier sacó de la maleta los pantalones de lino azul, los de lino crema, los de seda gris y los estiró, pasó la mano sobre las arrugas y los colgó en los ganchos que sonaron como cascabeles de fierro cuando abrió el armario del año de la nana, los corrió, escogió los menos torcidos y regresó a la maleta detenida sobre el borde de la cama. Tú observaste todos sus movimientos y reíste con el cigarrillo apoyado contra la mejilla.
–Cualquiera diría que piensas quedarte a vivir aquí.
(De Cambio de piel, Alfaguara, 1997. El gran autor fue Premio Cervantes en 1987)

domingo, 23 de abril de 2017

¿Qué hacemos con los musulmanes de aquí?


Vivir en un lugar tranquilo y en paz es un ideal común a mucha gente, ahora somos un país de inmigrantes y hemos de convivir con los diferentes. Pero en estos momentos hay gente que se siente amenazada y rechaza a las comunidades que vienen de otro espacio. Ello supone el florecimiento de movimientos xenófobos, racistas, de intolerancia, que según los analistas pueden incrementarse en los próximos años. En las cenas con amigos del mundo artístico y de la bohemia cultural siempre se trata una variedad de temas, que pueden ir desde la economía al islamismo radical, desde Donald Trump a Le Pen, del independentismo catalán a la nueva burbuja inmobiliaria, etc. Y, ahora mismo, tras el ambiente generado por los últimos atentados, se percibe una tendencia a la islamofobia. Pero tenemos que mantener una mirada tranquila y flexible sobre los acontecimientos, y tratar de situar todos los problemas en su justa medida. ¿Cuántos musulmanes hay en Canarias? Legalmente, unos cien mil en todas las islas. El año pasado en Lanzarote el segundo nombre de varón más registrado fue Mohamed, prueba inequívoca de que en el archipiélago existe una bolsa importante de saharauis, marroquíes, senegaleses, etc. En las conversaciones siempre hay quien opina que, a la vista de los atentados yihadistas, a toda esta gente hay que expulsarla. Eso mismo pensaba Donald Trump cuando estaba en plena campaña pero ha de predominar el sentido de la convivencia, a fin de cuentas necesitamos a los inmigrantes, y que estos se integren en la sociedad que les recibe, porque realizan funciones imprescindibles para el colectivo. Sabemos también que las autoridades policiales están haciendo una buena labor de vigilancia y un control sobre los brotes de radicalización en nuestro entorno. En este sentido, la prevención y la vigilancia están funcionando debidamente.
La historia nos dice que España fue un país grande cuando convivían las tres culturas: cristianos, judíos y musulmanes fraguaron en aquel Toledo un ejemplo de tolerancia y de progreso. Los reinos de la península salieron perdiendo con la marcha de muchos miles de judíos, perdieron población y perdieron gente artesana y comerciante, que creaban un gran dinamismo económico. Por otro lado, los árabes que permanecieron 800 años en la península perfeccionaron la agricultura, los regadíos, la higiene del baño, la astronomía, las matemáticas y la medicina, pues aquellos árabes eran una civilización avanzada para la época. Y cuando los Reyes Católicos expulsaron a judíos y musulmanes empezó una etapa de decaimiento. No en vano los reyes fueron asesorados por Torquemada, la Inquisición y el afán de algunos de quedarse con las propiedades de toda aquella gente.

Hay quienes rechazan la idea de que se construyan aquí mezquitas, puesto que en los países musulmanes se dificulta mucho la construcción de iglesias, y puntualmente nos llegan noticias de matanzas de cristianos en países como Egipto, Irak, Nigeria, India, Afganistán, Bangladesh, Pakistán y un largo etcétera. El sudeste asiático y varias naciones de África concentran la mayor parte del problema. Es la era de los extremismos, pero también me parece un error sembrar cabezas de cerdo en el solar reservado para construir una mezquita en la avenida Juan Carlos I de esta ciudad. Pues el futuro habrá de pasar por la tolerancia mutua y la integración, esta integración crea la obligación de adaptarse por parte de los que vienen y de respetar los valores democráticos del lugar que los recibe. Más allá de reacciones emocionales, hemos de considerar que en los países próximos –Marruecos, Mauritania, Senegal y Gambia– hay abiertas al culto iglesias católicas y protestantes; en Marruecos existe una importante minoría judía, integrada en buena parte por los descendientes de los sefardíes expulsados de la península. En Gambia, país de inmensa mayoría musulmana, los viernes transmiten por radio y TV las ceremonias de las mezquitas. Pero luego me sorprendí un domingo cuando vi que la televisión estatal daba en directo una misa católica, desde la parroquia dedicada a santa Teresa de Calcuta, con abundancia de asistentes.   

Todas las religiones tienen su lado negro; así en el Antiguo Testamento podemos leer suficientes pasajes que hablan de asesinatos, de violaciones, de crueldades. Las cruzadas de la Edad Media fueron una experiencia muy traumática para aquellos pueblos que vieron pasar a los occidentales, y la Inquisición fue un episodio lamentable del cristianismo. El islam, como las grandes religiones, habla de la paz pero también de la violencia contra los no creyentes, incluso del castigo a las mujeres. Pese a que hay una tendencia creciente a prohibirla, en nombre de la tradición en muchos países se sigue practicando la ablación. Familias que residen en España siguen mandando a sus hijas y nietas a África para que sea practicada esta horrenda ceremonia.
Centroeuropa y los países del Este no quieren una introducción masiva de refugiados de las guerras de Siria o Irak. Para Angela Merkel Europa debe mostrar sus valores y su concepción de de dignidad a estas avalanchas de desesperados. Sobre todo los húngaros, los checos, los eslovacos y los polacos muestran su rechazo, son partidarios de la deportación automática de los refugiados, pues nunca han tenido esa experiencia histórica de acoger a gente que huye de sus conflictos. No se distingue entre el refugiado por motivos políticos, tampoco se distingue entre el refugiado africano y el asiático. Otra perversión consiste en la tendencia a identificar el islam con el islamismo, se entiende que este último es la corriente política radical que justifica la violencia para imponer a todos la ley musulmana.

Con el triunfo, probablemente amañado como señalan los informes, de Erdogan en Turquía se abre una nueva incógnita sobre el continente europeo. Ciertamente, no parece encajar un país musulmán en la actual Unión Europea pero Turquía está en la OTAN y hace sus servicios a occidente. Pues el país ha venido ejerciendo un papel de primer filtro y acogida sobre los miles y miles de refugiados de los conflictos asiáticos; con la introducción de la pena de muerte y la creciente islamización que promueven las autoridades ya no podrá aspirar seriamente a ser admitido en occidente.

sábado, 22 de abril de 2017

Escritores canarios participan en un encuentro en Cuba

Cuatro escritores y artistas de Canarias -Pilar Rey, Antonio Abdo, Rosario Valcárcel y Luis León Barreto- participarán en un encuentro literario a celebrar en Cuba del 29 de abril al 12 de mayo, con ayuda del programa Canarias Crea. Se trata del sexto encuentro organizado por La isla en versos, con 54 participantes de 15 países. La participación mayoritaria es de Argentina, España, Colombia, Costa Rica y México, pero también hay participantes de Brasil, Noruega, Suiza, Alemania y Togo. Las actividades serán en La Habana, Cienfuegos, Holguín, Las Tunas y Pinar del Río. Los participantes canarios presentarán dos ponencias, leerán poemas y relatos propios, así como harán un recorrido divulgativo por la literatura canaria. Habrá varios coloquios y está prevista una actividad en la universidad de Holguín.
Luis León Barreto presentará una ponencia titulada “El sentimiento del mar en la poesía canaria contemporánea: Tomás Morales, Pedro García Cabrera y Manuel Padorno”, y Rosario Valcárcel disertará en torno a “España, sexo: Realidad y Literatura”. Por su parte, Pilar Rey y Antonio Abdo comentarán su intensa labor de promoción teatral a través de la Escuela Municipal de Teatro de Santa Cruz de La Palma, que dirigieron durante largos años. Además, leerán relatos, poemas e intervendrán en varios coloquios. Asimismo, está prevista una actividad con profesores y alumnos en la Universidad de Holguín.

jueves, 20 de abril de 2017

Dragaria, revista digital de literatura canaria

El polifaético Manuel Almeida (cantautor, músico, poeta, autor de microrrelatos, cuentos, novelista, bloguero, periodista) ha puesto en marcha una revista digital que promete ser válida para este momento. Las letras canarias están de enhorabuena, por el entusiasmo y la dedicación de Almeida. Ver www.dragaria.es

miércoles, 19 de abril de 2017

Los ingleses de la colonia celebran el fin de la guerra (Alonso Quesada)

Mr. Beard, Mr. Smith, Mr. Butter, Mr. Thorne, Mr. Crook, Mr. Downs, Mr. Parker, Mr. Bell, Mr. Bly, Mr. Murphy, Mr. Nelson, Mr. Perkins y los demás ingleses de la colonia han celebrado su banquete de paz del modo menos pacífico posible. Ninguno de ellos ha estado en la guerra, pero es como si hubieran estado. Un inglés siempre está con otro inglés. Y si a un inglés lo hieren en el frente, el otro que no ha ido también recibe la herida y posiblemente la condecoración.
Mr. Beard, Mr. Smith, Mr. Butter, etc., ostentan en el ojal de sus americanas el esmaltado botoncito del Over Seas Club. Es muy importante ser del Over Seas Club. Los que no pueden ser lores son del Over Seas Club y es lo mismo. Para asistir a este banquete es preciso que todos fueran del club susodicho y es también condición precisa lucir en el ojal el botoncito.
Estos amables ingleses, heridos de un modo honorífico, han tomado tres, cuatro, cinco, diez automóviles, y se han dirigido al hotel más inglés de la isla. Las mises los han aguardado en el jardín cogiendo margaritas y haciendo de una manera ideal el papel de enfermeras de la Cruz Roja.
En el comedor, donde se ha celebrado este banquete, había un retrato de Lloyd George, el hombre de la guerra, y muchas banderas inglesas. Una pequeñita francesa y en los rincones más escondidos algunas belgas y otras italianas. Pero ninguna yankee.
Los ingleses se sientan a la mesa y dicen ¡Hurra! Este hurra ha salido primero de una botella de whisky y los ingleses lo repiten. Las mises, dulcemente, medio desnudas, parecen sorbetes de fresa. Blancas, rosadas, ligeras, graciosas y frías, como el hielo. Dan la impresión de que la carne es de nieve y que han de congelarse los dedos que se posen sobre los senos diminutos.
Mr. Beard, Mr. Smith, Mr. Butter, etc. hablan alto, en tono de banquete español. Las suaves palabras inglesas tienen esta noche un sonido de duro y áspero romance. Hoy está permitido este tono. Es día de paz y todo lo que no sea pacífico resultará elegante. Las inglesas sonríen siempre. Y los ingleses están satisfechos de haber ganado la guerra desde sus oficinas. ¿Cómo es posible que la guerra se gane desde una oficina?
Los ingleses la pueden ganar de todas las maneras. Uno de estos ingleses ha estado escondido en el campo cuatro años. Nadie le ha visto en la ciudad. Estaba bajo el parral de una finca ganando la guerra. Los alemanes no han podido herirlo, no han podido matarlo, pero él se ha herido hipotéticamente y ha ganado la guerra bajo las uvas. Ahora se levanta, con la copa de champagne en la mano, y lo dice: "Señores, hemos ganado la guerra. Brindo por los que nos han ayudado a ganarla desde las trincheras."
Este inglés es Mr. Butter. En la ínsula, la gente averiguó, de casualidad, que Butter significa manteca y el señor Butter es conocido por Mr. Manteca. Mr. Manteca es un hombre rubio, sonrosado, de ojos azules. Él ha ganado dos guerras desde su parral. La guerra del Transvaal y la europea. Ahora brinda por esta y recuerda de paso el éxito de la otra.
Las inglesas palmotean. Mr. Manteca es muy espiritual y muy tierno.
Luego se levanta Mr. Bell y dice también su brindis: "Señores y compatriotas: Yo brindo por los hombres que han hecho las municiones. Si estos hombres no hubieran hecho las municiones no hubiéramos ganado la guerra. La guerra se ha ganado por el esfuerzo de estos hombres."
¡Muy bien! All right!, dicen Mr. Nelson, Mr. Perkins, Mr. Murphy y las inglesitas de los pechos enanos. ¡Hurra...! ¡Que brinde ahora Mr. Crook!
Y Mr. Crook se levanta, y como es un inglés galante, exclama: "Brindo por las enfermeras. Si no hubiese sido por las enfermeras, la guerra no se gana. ¿Sin enfermeras quién hubiese atendido a los heridos?
El brindis de Mr. Crook produce cierta melancolía en los corazones de las mises. ¡Oh! Mr. Crook, qué lástima que no sea español para amarlo, piensan las rubias "girls". Es demasiado blanco, demasiado gris perla. El monóculo parece una vitrina que lo guarda.
Pero los brindis siguen (...) Desconsoladas, las mises piensan que los españoles han hecho muy mal en ser "tan demasiado" neutrales

(1919)

lunes, 17 de abril de 2017

Poemas breves de Jack Kerouac (Beat Generation)

 
 
Pionero de la Beat Generation con Allen Ginsberg, es el autor de la novela On the road, En la carretera, así como de muchos libros de poemas. Vivió 47 años, el alcohol fue su perdición. Estuvo marcado por el jazz, el budismo, y su prosa es espontánea. Influyó en Bob Dylan y en la generación hippie. Su obra es autobiográfica, escribe sobre sí mismo y sus circunstancias. "Las únicas personas para mí son los locos, locos por hablar, locos por salvarse, deseosos de todo al mismo tiempo, los que nunca bostezan o dicen cosas comunes" (fragmento de En la carretera)
 
ESTA PRECIOSA CIUDAD BLANCA

Esta preciosa ciudad blanca
Al otro lado del país
No me resultará
Adecuada nunca más
He visto el movimiento del cielo
Dije "Esto es el fin"
Porque estaba cansado
de todos esos presagios
Y en cualquier momento en que
me necesites
Llama
estaré en el otro
extremo
Esperando
en la pared final

SAN FRANCISCO BLUES

Escritos en una mecedora
Del Hotel Cameo
Barrio Chino de San Francisco
Diecinueve cuarenta cuatro

BLUES

Parte de las estrellas matutinas
La Luna y el correo
La codiciosa X, el rabioso dolor,
-la luna Sittle La
Pottle, ti, ti, ti-,

Los poetas son viejas habitaciones sabiondas
escriben doblados sobre palabras
y saben que las palabras se inventaron
porque nada era nada

Al usar palabras, usa palabras
la X y el papel
Y la página blanca del emperador
Y el último de los toros
Antes de que la primavera funcione
Estamos todos perdidos nada
que consigamos como sea
Así comerciamos en la noche
en el mercado de palabras

AUTOESTOPISTA

"Trato de llegar a la soleada California" -
¡Bum! Es esta horrenda trinchera
que le hace parecer un gángster imaginario
autoderrotado y autoasesinado, un idiota con
un lamentable abrigo, ¿cómo podrían comprender
mis empapadas mochilas -¿mis embarradas
mochilas?
"Mira, John, un autoestopista"
"Parece que tiene una pistola escondida
bajo ese abrigo del I.R.A."
"Mira Fred, a ese hombre junto a la carretera"
"Algunos maníacos sexuales aparecieron
impresos
en 1938 en una revista porno"-
"Encontrarás su cadáver azul en una
edición sombreada de verde, con manchas de
hacha".

MI AMADA QUE NO QUIERE AMARME...

Mi amada que no quiere amarme:
Mi vida que no puede amarme:
Las seduzco a ambas.

Ella con mis besos rotundos...
(En la sonrisa de mi amada la aprobación del
cosmos)
La vida es mi arte...
(Protección frente a la muerte)
Así sin autorización vivo.
(¡Qué desgraciada teodicea!)

Uno no sabe-
Uno desea-
Lo que es la suma.

(Textos tomados de Ediciones Alma_Perro)

El fracaso de Canarias, Antonio Morales y Jorge Alemán


La pregunta es si realmente nuestra autonomía ha servido para construir Canarias o más bien para establecer y perpetuar situaciones de enfrentamiento. El Cabildo de aquí se queja de la beligerancia de los políticos de allá, que son todos de la misma fuerza y por tanto reman a golpe doble. Gran Canaria tiene un electorado sin ideología, que históricamente es capaz de dar mayorías absolutas a UCD, al PSOE y al PP, así como de expresar gran apoyo a una fuerza nacionalista de izquierda como fue UPC, Unión del Pueblo Canario, con políticos como Manuel Bermejo, el alcalde, o Sagaseta, el diputado. En el Cabildo de aquí ha habido recientemente presidentes del mismo partido pero claramente antagónicos entre ellos: María Eugenia Márquez, José Macías, José M. Soria y José Miguel Bravo de Laguna. Y siendo antagónicos difícilmente podían construir una línea de continuidad, difícilmente podrían establecer prioridades y objetivos. Gran Canaria no tuvo la suerte de contar con agrupaciones de carnaval en los barrios, que hábilmente engarzadas por Manuel Hermoso, dieron pie a ATI y, de ahí, a Coalición Canaria, un partido político que, pese a retroceder electoralmente, siempre gobierna. Dadas las bondades de nuestro prodigioso sistema electoral, da igual que sea la segunda, la tercera, la cuarta o la quinta fuerza en votos: siempre va a estar en la cúspide, de la misma forma que en El Hierro o La Gomera un diputado se saca con poco y en las islas capitalinas exige mucho. También se ve con estupefacción que los presidentes autonómicos sean de Tenerife desde Adán Martín para acá, con Paulino Rivero, dos mandatos, y ahora con Fernando Clavijo. Parece ser que en el Estatuto de Autonomía se establece que ningún político de Lanzarote, La Palma o Fuerteventura pueda llegar a presidir el territorio. ¿No estaba establecido que habría una rotación en cada legislatura? Lo mismo sucede con la ley de sedes, que ha permitido engrosar los funcionarios y los servicios en un sitio y desmantelarlos en otro. Las principales consejerías radican allá, las minucias aquí. Es un tema recurrente y en la tertulia del mediodía del veterano y hábil Jorge Alemán, en UD Radio, estuvimos debatiéndolo J. Fraguela, Victoria Sabroso, Rosario Valcárcel y yo mismo.
La continuidad política en Tenerife ha permitido el despegue de infraestructuras y servicios. En la TV Canaria los informativos y los espacios que generan opinión tienen su sede allá, la evasión y el divertimento radica acá. No tenemos una buena educación, nuestra sanidad se acerca al tercermundismo, el paro juvenil es estratosférico pero podemos estar orgullosos de nuestra Superburocracia. En esta autonomía hemos construido una clase funcionarial que ha creado una administración compleja, duplicada y hasta triplicada, con conflictos entre las distintas administraciones. El ideal es hacerse funcionario, un sueldito seguro para toda la vida. Y el entramado generado es casi una aberración, el vuelva usted mañana de Larra multiplicado por diez, el pasarse la bola entre unos y otros. Los gobernantes, eufóricos, creen que ya cumplen creando un batiburrillo de leyes y normas reguladoras, una enorme maraña legislativa, cuyos beneficiarios suelen ser los bufetes de abogados y altos funcionarios, secretarios municipales, interventores, etc. que interpretan las leyes y adquieren un poder similar al de los grandes sacerdotes en Egipto.

Lo advirtió Jerónimo Saavedra cuando se despedía de su cargo de Diputado del Común, pues solicitó cambios legales que permitan reformar la administración, y evitar así el solapamiento de competencias autonómicas, insulares y locales. Habló de situaciones lamentables y catastróficas de duplicidad, que incluso se han traducido en pérdida de fondos para la dependencia. El paraíso subtropical es un disparate, una maraña clientelar. Tenemos profesores en paro, médicos mal contratados, escasez de personal sanitario, tenemos varias plantas cerradas en el Hospital Doctor Negrín, tenemos unas listas de espera tercermundistas y, en cambio, disponemos de una legión de sabios cuyo primordial cometido mañanero podría consistir en tomar las cosas con calma. Hubo una dirección general del Libro que duró una sentada, estas cosas no interesan. Los funcionarios son la casta que nos dirige, y disfruta la vida en vuelos de Binter y/o helicóptero presidencial. De estos temas se habla poco porque son políticamente incorrectos y sería demencial hablar del abuso de poder, la negligencia o las dilaciones.

En resumidas cuentas, Canarias no está construida. Pues después de los años de ilusión, en que ciertamente hubo políticos con visión de la historia y del paisaje como Jerónimo Saavedra o Adán Martín, han llegado los tiempos de las rebajas. Apenas existe esta tierra como ente territorial, pues es un ente mal cosido, mal enhebrado. Recordemos que archipiélago no significa muchas islas juntas sino muchos mares juntos, mares a veces encrespados, venenosos a raíz del endémico pleito, que tan sabiamente aprovechan algunos. Donde nadie es capaz de construir una ley electoral acorde con la sensatez, donde hay conflictos entre la doble y la triple paridad, donde unos se alían contra otros.
Antonio Morales, hombre al que tengo por honesto y comprometido con la cultura, se propone una lista de inversiones, pero no puede contrarrestar el enorme empuje de otros. Atacado por el resto, resiste como puede. Pues parece imbatible el triunvirato compuesto por Fernando Clavijo, presidente regional; Carlos Alonso, presidente del Cabildo, y José Manuel Bermúdez, alcalde capitalino. Rezuman ambición y aúnan proyectos de grandeza, estrategia, liderazgo y dinamicidad. Este trío de tenores canta con mayor fuerza, cuentan con apoyo mediático de la TV autonómica, donde, por cierto, la promoción y la propaganda siempre va del mismo lado. Hay que añadir que Gran Canaria, por ser la primera isla turística, cometió el error de primar los establecimientos extrahoteleros. Tenerife, que vino después, fue directamente a los hoteles de cuatro y cinco estrellas. Y las moratorias impiden que en otras islas se construyan ahora esos establecimientos de calidad. El poder económico grancanario, su puerto y su recaudación de impuestos, han sido evidentes pero el liderazgo turístico ha cambiado, como consecuencia de que el liderazgo político lo hizo hace mucho tiempo. Poco puede hacer Antonio Morales si por debajo hay una lucha a cuchillo por las infraestructuras, los puertos y aeropuertos, los trenes y los tranvías, las autopistas y todo lo demás. La isla redonda tuvo que luchar mucho por una cosa que parecía elemental: una universidad.

viernes, 14 de abril de 2017

Endechas a la muerte de Guillén Peraza: nace la literatura canaria




Llorad las damas, si Dios os vala,
Guillén Peraza quedó en la Palma,
la flor marchita de la su cara.

No eres palma, eres retama,
eres ciprés de triste rama,
eres desdicha, desdicha mala.

Tus campos rompan tristes volcanes,
no vean placeres, sino pesares,
cubran tus flores los arenales.

Guillén Peraza, Guillén Peraza,
¿dó está tu escudo?, ¿dó está tu lanza?
Todo lo acaba la malandanza.


En el año 1447 Guillén Peraza intenta, desde su fortín de La Gomera, la conquista de La Palma, isla áspera, de altas cumbres y profundos barrancos. Desembarca por Puerto Naos, en el valle de Aridane, y en el combate con los guanches, en el cantón de Tajuya o Tihuya recibe una pedrada y cae muerto. En estas endechas ya se fija el paisaje insular:  no eres palma, eres retama; tristes volcanes; los arenales. El primer paso de las letras canarias.


jueves, 13 de abril de 2017

El vino del estío (cuento de Ray Bradbury, EEUU, 1920-2012)


Era una madrugada tranquila. La oscuridad cubría el pueblo y se estaba bien en la cama. El verano henchía el aire, el viento soplaba adecuadamente, el aliento del mundo era largo, tibio y lento. Bastaba levantarse y asomarse a la ventana para saber que éste era realmente el tiempo primero de la libertad y la vida, que ésta era la madrugada primera del estío.
Douglas Spaulding, de doce años, abrió los ojos y dejó que el verano lo meciera perezosamente en su corriente nocturna. Acostado, sintió que cabalgaba en los elevados vientos de junio, con el alto poder que le daba el cuarto abovedado de un tercer piso, en el edificio mayor del pueblo. De noche, cuando los árboles eran una única ola, lanzaba su mirada, como la luz de un faro, sobre enjambres de olmos y robles y arces. Ahora…
-Oh… -susurró Douglas.
Todo un verano que atravesaría el calendario, día a día. Como la diosa Shiva en los libros de viaje, vio unas manos que iban y venían, recogiendo manzanas ácidas, melocotones, y ciruelas de medianoche. Se vestiría de árboles y arbustos y ríos. Se helaría, alegremente, en la puerta escarchada de la casa de los helados. Se tostaría, felizmente, con diez mil pollos, en el horno de la abuela. Pero ahora lo esperaba una tarea familiar. Una noche, todas las semanas, dejaba a sus padres y su hermanito Tom, que dormían en la casita de al lado, y subía aquí, por la oscura escalera de caracol, a la cúpula de los abuelos, y en esta torre de brujo podía dormir con truenos y visiones, y despertar antes del cristalino tintineo de las botellas de leche, y celebrar su ritual mágico. De pie, ante la ventana abierta en la oscuridad, Douglas aspiró profundamente, y sopló. Las luces de la calle se apagaron como velas en una torta negra. Sopló otra vez y otra vez, y las estrellas empezaron a desvanecerse. Sonrió. Apuntó con el dedo. Allí y aquí. Ahora aquí, y aquí… Las luces de las casas parpadearon lentamente y unos cuadrados amarillos se recortaron en la pálida tierra matinal. Un rocío de ventanas se encendió de pronto, a lo lejos, en el campo del alba.
-Bostezad todos. Todos arriba.
El caserón se movió en el piso bajo.
-¡Abuelo, saca los dientes del vaso!
Esperó un momento.
-¡Abuela, bisabuela, freíd las tortas!
El aroma caliente de la manteca subió por los callados pasillos y visitó a los pensionistas, los tíos, los primos.
-Calle donde viven los viejos, ¡despierta! Señorita Helen Loomis, coronel Freeleigh, señorita Bentley, ¡tosan, despierten, tomen sus píldoras, muévanse! Señor Jonas, ¡enganche su caballo, saque su carro!
Las casas descoloridas en la barranca del pueblo abrieron unos taciturnos ojos de dragón. Pronto dos viejas resbalarían en la Máquina Verde por las avenidas matinales, saludando a todos los perros.
-Señor Tridden, ¡busque su carreta!
Pronto, echando chispas azules, el tranvía del pueblo navegaría por las calles de márgenes de ladrillos.
-¿Listos, John Huff, Charlie Woodman? -murmuró Douglas a la calle de los niños-. ¿Listas? -les dijo a las húmedas pelotas de béisbol en los prados, a las hamacas que colgaban vacías de los árboles.
-Mamá, papá, Tom, despertad.
Los relojes despertadores sonaron débilmente. El reloj de la alcaldía retumbó sobre el pueblo. Los pájaros saltaron de los árboles, como una red echada al aire, cantando. Douglas, director de una orquesta, apuntó al cielo del este.
El sol empezó a levantarse. Douglas cruzó los brazos y sonrió con una sonrisa de mago. Sí, señor, pensó, todos saltan, todos corren cuando grito. Será una estación maravillosa.
Castañeteó los dedos por última vez. Las puertas se abrieron de par en par.
La gente salió de las casas. Empezaba el verano de 1928.
Dandelion Wine, 1957 (Traduc. Francisco Abelenda, Buenos Aires, Minotauro, 1974)

martes, 11 de abril de 2017

Alonso Quesada: el pesimismo insular

TIERRAS DE GRAN CANARIA

Tierras de Gran Canaria, sin colores,
¡secas!, en mi niñez tan luminosas.
¡Montes de fuego, donde ayer sentía
mi adolescencia el ansia de otros lares!...
Campos, eriales, soledad eterna;
-honda meditación de toda cosa-.
¡El sol dando de lleno en los peñascos
y el mar... como invitando a lo imposible!
¡Todos se han ido! Yo, desnudo y solo,
sobre una roca, frente al mar, aguardo
el mañana, ¡y el otro!...
                                   ¡Horas amadas
no nacidas aún! Ansias secretas
de esa perfecta orientación humana...

Tierra de amor, en lejanía -siempre
llena de luz para mis ojos crédulos,-
en estos campos sin color, mi alma
tiene el eco engañoso del Desierto...

En el azul están mis ideales
tan invisibles como las estrellas
en este atardecer... ¡Y sin embargo,
ahí brillando están eternamente!

Campos de Gran Canaria, sin colores,
¡secos!, en mi niñez tan luminosos...
¡Montes de fuego, donde ayer sentía
mi adolescencia el ansia de otros lares!...
Soledad, aislamiento, pesadumbre...
El corazón siempre en un punto misterioso
y el alma sobre el mar ¡blanca!... ¡El velero
que no pasa jamás del horizonte!...

ERICKA (1882-1902)

¿Quién será esta mujer de veinte años
que han enterrado en este oscuro nicho
y cuyo nombre no sabremos nunca,
de qué patria será y quién lo ha escrito?
En todo el cementerio, no hay más triste
lugar que este lugar tan conocido
para mis ojos, que porfiados buscan
la transparencia de este mármol frío.

Allá, en la lejanía, está el recuerdo...
Todos, al mencionarla, la habrán visto
dulce llegar, como esa brisa amada,
cuando se nubla el sol, llega a los nidos.

-El nicho está al entrar, junto a unas flores;
desde allí se ve el mar. El mejor nicho
que hallé fue para ella; las mejores
flores para ella fueron...-
                                 Esto ha dicho
el que la acompañó y tornó sin ella,
al darles cuenta de lo sucedido...

Y todos en las mentes se forjaron
el lejano lugar, bello y distinto...
¡Mas ninguno atinó con las prisiones
donde tiene la muerta el buen olvido!

-Ericka, puse sobre el mármol negro;
-ha de decir el hombre con quien vino-
fue en un pueblo lejano... ¡Tan lejano
que tiene el mayor mar como camino!...

NIEVE EN LA CUMBRE

Las cumbres áridas, las cumbres desoladas de la isla, han aparecido esta noche cubiertas de nieve. Cuando las nubes se han marchado al horizonte y la buena luna ha surgido sobre el mar, la nieve ha brillado tan graciosamente en las cimas como si estuviera contenta de haber venido a un lugar que no conocía...
Desde el puente, hemos visto la nieve. Es el caso inaudito, extraordinario, de todas las provincias ingenuas. El momento suave de las reboticas en que los ciudadanos más antiguos dicen: “Desde el año 50 no ha caído nieve. Yo no me acuerdo de haber visto nieve sino cuando era chiquillo. Me acuerdo de que mi padre me llevó al puente. ¡Qué frío hacía aquella noche!».
Y como en la ínsula nunca hay frío, todos nos acordamos siempre del día en que lo hubo.
Todos los ciudadanos de la rebotica marchan al puente a contemplar la nieve de la cumbre.
La noche, es azul, líricamente azul... Estas cumbres secas, ardorosas, tostadas de sol de enero a enero, han recibido esta noche un espléndido manto de nieve. Parece que respiran estos montes, más serenos, más pausados... Como si hubieran apagado una insaciable sed.
Los ciudadanos sencillos ven como la nieve brilla, y dicen unas palabras vulgares, pero amables. Esta limpidez, esta suavidad lejana, esta armonía blanca y purísima ha penetrado también en las almas de los ciudadanos.
Tan sencillos, sin abrigos, con sus cotidianas ropas, tiemblan de frío en el puente contemplando el panorama de la nieve en las cumbres.
Esta nieve tan pura y tan alba, es como una anhelada alegoría insular: una visión serena, lejana e inaccesible de las cosas.
(Ecos, 1916)

viernes, 7 de abril de 2017

Los que matan a sus mujeres tienen cara de asesinos

 
Hemos empezado el año con un reguero de mujeres asesinadas por sus antiguas parejas, y eso crea alarma social. Cada vez que en los medios de comunicación se da cuenta de la muerte violenta de una mujer, joven o mayor, y en la misma información se reproduce la cara del maltratador, nos damos cuenta de que ellas no se merecían a esos personajes. Y su gran error debió ser la falta de perspicacia, la escasa lucidez que tuvieron para entablar relación con tales sujetos y el no haber podido cortar sus relaciones a su debido tiempo. En las fotografías difundidas por los diarios, entre otros muchos casos hemos tenido amplia información de David Batista, el asesino ya juzgado de Laura González, a la que quemó en una tienda de la Calle Real de Santa Cruz de La Palma, y, más recientemente, el de Ayoze Gil, el que presuntamente quitó la vida a su preciosa novia de 23 años, Yurena López, en Telde, cuando esta ya estaba consiguiendo reorganizar su vida, con trabajo fijo, coche nuevo, una joven de hoy con las ideas claras de lo que le convenía para su futuro.

En mis estudios de Derecho en la Universidad de La Laguna (hice la mitad de la carrera, porque el periodismo me llamó con más urgencia y me permitió autofinanciarme desde los 19 años) supimos en Derecho Penal que el jurista italiano del siglo XIX Cesare Lombroso señaló que las causas de la criminalidad están relacionadas con factores físicos y biológicos, como si ciertos delincuentes estuviesen predeterminados a ser malos. Así, concebía el delito como el  resultado de tendencias innatas, de orden genético, que pueden ser observadas en ciertos rasgos corporales de los delincuentes habituales (asimetrías craneales, determinadas formas de mandíbula, mirada amenazadora, forma de las orejas, etc.) En sus obras se mencionan también como factores desencadenantes el clima, la orografía, el grado de civilización, la densidad de población, la alimentación, el alcoholismo, la instrucción, la posición económica y hasta la religión. Venía a significar que en determinadas personas ya nacen con inclinación para ser delincuentes. Evidentemente, la jurisprudencia no acepta este determinismo, esta especie de fatalismo. Pero a mí particularmente me parece que algunos matadores de mujeres tienen cara de asesinos natos, y en las fotografías que conocemos de ellos los delata el perfil donde asoma la ira, el orgullo machista, el ambiente: la maté porque era mía, o la maté porque ya no quería ser mía. Como si la mujer fuese un objeto de su propiedad, incapaz de rebelarse, un juguete al que ya no se desea, al que hay que eliminar. Y esta ola de muertes por violencia conyugal tiende a crecer, acaso porque cuando se publica uno de estos tristes sucesos se está efectuando un efecto llamada.

Creo que como hombre no me queda otro remedio que pedir perdón, una y cien veces. Perdón por las discusiones que a veces llegan a mayores, en el transcurso de las cuales suele haber ofensas físicas y verbales, perdón por no haber sabido apreciar la perspicacia de la mujer, su paciencia, su observación de la vida, su sexto sentido. ¿Cómo se genera el machismo en nuestra sociedad? Creo que por una serie de prejuicios que vienen de lejos, también por la actitud de algunas madres que malcrían a los varones. Las mujeres han estado más condicionadas que nosotros y algunas de nuestras madres nos han creado machistas, por regla general desde chicos nos han preferido frente a nuestras hermanas. El mito de la virginidad, vigente hasta hace poco, glorificaba las hazañas masculinas y creaba un gran sentimiento de culpa en las mujeres. Aquí también ha tenido su papel represor la educación recibida, la impregnación religiosa.

Además, las parejas hoy en día tienen muchos riesgos de fracaso, los datos señalan que las parejas jóvenes suelen romperse con una precipitación que antes no se daba. Vivimos en un mundo de libertades, un mundo en el que la mujer reclama las mismas posibilidades de realización personal de las que suelen alardear los hombres. Tampoco la mujer de hoy, más preparada y más luchadora que nunca, resiste indefinidamente las provocaciones ni las agresiones verbales o físicas de quienes han sido sus parejas. Por tanto, a los hombres no nos queda otro remedio que hacer examen de conciencia y seguir pidiendo perdón. Por otra parte, creo que una parte de las mujeres no se han librado apenas del síndrome de culpa cuando cometen algún error; por ejemplo, en un caso de infidelidad el hombre no solo no se siente culpable sino que se vanagloria de su conquista, mientras que hay un tipo de mujer que sufre hasta la exageración, seguramente los factores educativos, religiosos y sociales influyen mucho más en su conciencia, generan depresiones que pueden convertirse en crónicas. En su beneficio, la mujer suele llevar mejor la soledad cuando se da un divorcio porque está más capacitada para una serie de habilidades sociales y domésticas ante las que el hombre se desconcierta con mayor frecuencia.

Vivimos en un mundo en el que crece el individualismo, se pierden los referentes éticos y los comportamientos violentos se extienden. Con el déficit de valores cívicos, cada cual va a lo suyo sin importarle el resto. Y en los institutos y en las universidades se advierte un nuevo machismo, hay un lote de jóvenes machos agresivos que controlan a sus novias hasta la exageración, conductas que llegan al acoso. Para solucionar toda esta gama de conflictos no solo es necesaria la labor de los padres y de los educadores, también es precisa una evolución del conjunto social, de los medios de comunicación que a menudo frivolizan y deforman el mundo de la pareja. Pocas cosas más lamentables que ver los programas de telerrealidad en los que abundan los forcejeos, las acusaciones, la frivolización de las malas conductas, los insultos, la banalidad. Hacen falta códigos éticos de los que carecen no solo las televisiones en nuestro país sino también una parte de los ciudadanos.
(Fotos de Laura González, quemada en La Palma, y de Yurena González, 23 años, asesinada en Telde)